Donaciones
EL PERIÓDICO INSTANTÁNEO DEL ECUADOR
Donar
Conozca más
Edición #4501 |  Ecuador, jueves, 27 de julio de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
exclusivo

Papa Francisco, el argentino sencillo que unió a Ecuador

2015-07-11 09:00:00
Papa Francisco en Ecuador
3378

Reporte especial de Pamela Aguas Yánez

Tras cuatro días de visita pastoral que incluyó dos misas multitudinarias en Guayaquil y Quito, el Papa Francisco, en su estadía en Ecuador, instó a los feligreses a fortalecer la familia como núcleo de la sociedad, a fomentar el diálogo inclusivo y proteger a la Madre Tierra. Y, además, logró unir a todo un pueblo en una misa fe. El miércoles pasado se despidió del pueblo ecuatoriano y continuó su gira sudamericana por Bolivia y Paraguay.

Domingo 5 de julio

El domingo 5 de julio los ecuatorianos amanecieron con un ánimo distinto, y, claro, no podía ser de otra manera, ese día llegaba al Ecuador el Papa Francisco en su primera gira por Latinoamérica.

Sobre las nueve de la mañana de ese domingo partió desde el aeropuerto romano de Fiumicino el avión que llevó a Francisco hasta la capital ecuatoriana.

Los países que sobrevoló hasta llegar a Quito fueron: Italia, España, Portugal, Trinidad y Tobago, Venezuela, Colombia y, finalmente, Ecuador.

Desde tempranas horas ya se preparaban los operativos de seguridad y movilidad en la ciudad de Quito y, sobre todo, en los alrededor del Aeropuerto Mariscal Sucre, ubicado en la zona de Tababela.

Las primeras informaciones surgieron a eso de la 13h00 de aquel domingo, ya se hablaba de que el avión Alitalia que trasladaba al Santo Padre estaba cada vez más cerca. Los cielos venezolanos y colombianos fueron los primeros en registrar la presencia del avión papal.

Ya para las 14h20 la aeronave de origen italiano, que traía al Pontífice con una delegación de 106 personas, 30 del sequito papal y 76 periodistas de diferentes países, ingresaba a espacio aéreo ecuatoriano.

A eso de las 14h45 las alarmas se encendieron, ya que después de 13 horas de viaje, el Santo Padre aterrizó en suelo ecuatoriano, para comenzar con su gira que incluía a Bolivia y Paraguay.

En la pista de la terminal aérea estaba esperándolo el Presidente de la República, Rafael Correa, junto a su esposa Anna Malherbe. Se abrieron las puertas del avión Alitalia, desde donde flameaban las banderas de Ecuador y del Vaticano, e ingresó el canciller del Ecuador, Ricardo Patiño, para darle la bienvenida al país.

Del avión salieron, primero, el fotógrafo y camarógrafo oficial del Vaticano. Inmediatamente, se vio un resplandor blanco, era el Santo Padre que aparecía por la puerta del avión. Tras dar su primer paso afuera de la aeronave, el fuerte viento de Tababela le jugó una mala pasada y es que el solideo que usa en la cabeza se voló.

Al descender del avión, para sorpresa de todos, el Papa Francisco no besó el suelo, como lo acostumbraban a hacer sus antecesores, por el contrario, se fundió en un abrazo fraterno con el Presidente de la República.

La Orquesta Sinfónica Juvenil entonó las notas del himno del Ecuador y del Vaticano, mientras jóvenes de San Miguel de Calderón hicieron un cordón en la bienvenida al Papa Francisco.

El Papa Francisco saludó con la delegación ecuatoriana integrada por el vicepresidente Jorge Glas, el canciller del Ecuador, Ricardo Patiño, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, la presidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira, el titular de la Corte Nacional de Justicia (CNJ), Carlos Ramírez, presidente del Consejo de la Judicatura, Gustavo Jalkh, el titular del Consejo Nacional Electoral, Juan Pablo Pozo, y el superintendente de Comunicación Carlos Ochoa.

Además, un grupo de sacerdotes, encabezado por el presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, Fausto Trávez, y el Arzobispo de Guayaquil, Antonio Arregui.

En su discurso de bienvenida, el Presidente de la República, Rafael Correa, insistió en la necesidad de redistribuir la riqueza que se encuentra concentrada en pocas manos. Además, destacó la presencia de un Constitución en la que se otorga derechos a la naturaleza, tal como ha referido el Sumo Pontífice en su encíclica "Laudato si".

“La doctrina social de la Iglesia nos dice que el bien común es la razón de ser de la autoridad política. Es ese bien común el que hemos tratado de construir en Ecuador desde hace 8 años, considerando al prójimo como otro yo, cuidando en primer lugar de su vida y de los medios para vivirla dignamente, como nos dice la constitución pastoral Gaudium et spes”, señaló el Presidente.

De su lado, el Papa Francisco agradeció la bienvenida al país y destacó la consonancia del Presidente con su pensamiento.

“Le agradezco, Señor Presidente, sus palabras, le agradezco su consonancia con mi pensamiento, me ha citado demasiado, gracias. A las que correspondo con mis mejores deseos para el ejercicio de su misión, que pueda lograr lo que quiere para el bien de su pueblo”, refirió.

Al tiempo de señalar que en el presente, se puede encontrar en el Evangelio las claves que permitan afrontar los desafíos actuales.

“Valorando las diferencias, fomentando el diálogo y la participación sin exclusiones, para que los logros y el progreso, y todo este progreso en desarrollo que se está consiguiendo y se consolide, y garantice un futuro mejor para todos, poniendo una especial atención en nuestros hermanos más frágiles y en las minorías más vulnerables, que son la deuda que todavía toda América Latina tiene”, señaló.

Dijo además que, para ello, el Presidente Correa “podrá contar siempre con el compromiso y la colaboración de la Iglesia para servir a este pueblo ecuatoriano que se ha puesto de pie con dignidad".

En el aeropuerto Mariscal Sucre fue la primera vez, donde el Santo Padre rompió el protocolo, que fue una constante en sus distintas visitas en el país. Francisco pidió a los niños que hicieron el cordón de bienvenida que se acercaran a él para saludarlo y darles su bendición.

Después de algunos minutos, salió desde el aeropuerto de la ciudad de Quito, en la zona de Tababela, en un vehículo particular, hasta Monteolivo, en donde tomó el papamóvil para trasladarse hacia la Nunciatura.

En menos de 5 minutos, el Papa Francisco se subió al jeep que fue adecuado como papamóvil para su traslado. En medio de gritos, flores y alegría, recorrió las calles capitalinas y saludó a quienes se apostaron en las vías para saludarlo.

Varias personas rompieron la seguridad mientras Su Santidad transitaba por las calles, le entregaron flores y otros regalos.

La caravana atravesó la Ruta Viva, la vía Interoceánica, Simón Bolívar, Granados, 6 de diciembre y Orellana, en donde se ubica la sede de la Iglesia católica.

Cientos de personas se apostaron en los exteriores de la Nunciatura Apostólica para ver por primera vez al primer Papa latinoamericano en Ecuador, que llegó a eso de las 17h15.

Horas más tarde de ese domingo, y ya en la Nunciatura, descansado para la jornada en Guayaquil del siguiente día, el Papa Francisco sorprendió a los fieles que lo esperaban en los exteriores de la Nunciatura Apostólica, saliendo a la calle.

"Voy a bendecirles para que vayan a descansar y dejen dormir a los vecinos", indicó el argentino antes de orar con los presentes.

Y les recordó: "nos vamos a seguir viendo", pues tras su visita a Guayaquil, volvería a Quito.

"Nos vamos a ver, y pasado mañana también estaré en Quito, así que nos vamos a seguir viendo", precisó.

Lunes 6 de julio

Muy por la mañana el Santo Padre viajó hasta la ciudad de Guayaquil para efectuar sus actividades en el puerto principal. Allí, fue recibido por el Vicepresidente del Ecuador, Jorge Glas, el prefecto del Guayas, Jimmy Jairala, el gobernador del Guayas, Julio César Quiñonez, y el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot.

Con una calle de honor a cargo de varios niños que usan indumentaria tradicional del Ecuador, el Papa Francisco bajó de la aeronave y saludó con los presentes, dio la bendición a los niños, cruzó algunas palabras con ellos y con las autoridades que lo recibieron y posteriormente subió a un vehículo particular para trasladarse hacia el Santuario de la Divina Misericordia.

Durante su viaje desde la Base Aérea Simón Bolívar hasta el Santuario de la Divina Misericordia, por las avenidas y calles por las que transitó el Papa Francisco, multitudes de personas se acercaron para poder ver y saludar al Sumo Pontífice.

También, con banderas de Guayaquil, Ecuador y diferentes imágenes religiosas, varios fieles esperaron en las afueras del Santuario de la Divina Misericordia con el objetivo de estar cerca del Santo Padre durante su paso por este lugar.

Ya en el interior del Santuario, el Papa Francisco mantuvo un momento de oración y rezó con fieles que llegaron hasta este lugar.

“Los llevo a todos ustedes en el corazón. Voy a pedir por cada uno de ustedes, le voy a decir al señor, vos conoces el nombre de los que estaban ahí, le voy a pedir a Jesús, para cada uno de ustedes mucha misericordia, que los cubra con su misericordia, que los cuide y a la Virgen que esté siempre a lado de ustedes”, dijo.

“Y ahora, antes de irme, porque esto es de paso, para la misa, me dijo el señor Arzobispo que nos corre el tiempo, les doy la bendición, pero no les voy a cobrar nada, pero les pido por favor que recen por mí”, añadió.

Rompiendo el protocolo, a su salida del Santuario de la Divina Misericordia tuvo contacto con algunos de los fieles que lograron acercarse.

Su visita duró cerca de 15 minutos y salió para dirigirse hacia el parque Samanes, en donde ofició la primera misa campal en Ecuador. El recorrido hasta este sitio no duró mucho tiempo y quienes lo esperaban en el parque oraron hasta su llegada. En este sitio cambió de auto para proseguir en el Papamóvil.

La alegría de los fieles católico guayaquileños se vivió intensamente cuando Su Santidad pasó, con el papamóvil, por los bloques que se organizaron para que la gente se ubique y asistir así a la misa papal.

Por unos 15 minutos aproximadamente, el Santo Padre recorrió el parque Samanes. Después, ingresó a la Sacristía para ponerle el ornamento religioso para oficiar la celebración.

El Sumo Sacerdote dio inició a la primera misa en Ecuador. Durante la homilía, el Pontífice elevó la importancia de la familia y del amor que debe existir entre sus miembros. Según detalló, "la familia constituye la gran riqueza social, que otras instituciones no pueden sustituir, que debe ser ayudada y potenciada, para no perder el justo sentido de los servicios que la sociedad presenta a los ciudadanos".

“Está por venir el tiempo donde gustamos el amor cotidiano, donde nuestros hijos redescubren el espacio que compartimos, y los mayores están presentes en el gozo de cada día. El mejor de los vinos está en esperanza, está por venir para cada persona que se arriesga al amor y en la familia hay que arriesgarse al amor, hay que arriesgarse a amar, el mejor de los vinos está por venir aunque todas las variables y estadísticas digan lo contrario; el mejor vino está por venir en aquellos que hoy ven derrumbarse todo”, señaló.

En medio de la misa, el arzobispo de Guayaquil, monseñor Antonio Arregui, dio un discurso en el que agradeció al Papa Francisco por haber "elegido" Ecuador para su visita apostólica. Le pidió además que "no nos olvide" y garantizó que él contará "con nosotros, le queremos con toda el alma", dijo.

“Es mucho lo que nos falta para una respuesta generosa a la misericordia de Dios, pero queremos a partir de hoy dejarnos llevar por el impuesto que Su Santidad ha suscitado para que nuestros hogares crezcan conforme al modelo de la Sagrada Familia, para que vivamos unidos en la fe, para que aportemos con libertad y abnegación a la plenitud humana de nuestra cultura y de nuestra sociedad”, precisó.

A la 13h50 concluyó la ceremonia religiosa que albergó a más de un millón de personas. El Pontífice se dirigió al Colegio Javier, sitio donde compartió un almuerzo con estudiantes y con un personaje en especial, el padre Paquito a quien considera su amigo de muchos años y lo volvió a ver después de mucho tiempo.

Después de tomarse varias fotografías y saludar a los feligreses, el Santo Padre salió del Colegio Javier, en el norte de Guayaquil, para trasladarse a la Base Aérea Simón Bolívar, en donde abordó el vuelo de Alitalia que lo retornó a Quito.

Sus actividades en la Perla del Pacífico concluyeron con esta actividad. Y volvió a Quito para realizar una visita de cortesía al Presidente de la República en el Palacio de Carondelet, en el centro de la capital.

Aproximadamente a las 19h00, el Santo Padre llegó del aeropuerto Mariscal Sucre al Palacio de Carondelet, después de reunirse con el Presidente Correa, rompió el protocolo y decidió salir al balcón por tres ocasiones para saludar a las miles de personas que se dieron cita en la Plaza Grande, en el centro de Quito.

Con su mano derecha extendida dio la bendición a los fieles para luego ingresar nuevamente al Palacio de Carondelet. Una vez adentro, camino hacia el Salón Amarillo para saludar a cada uno de los funcionarios del Gobierno.

Al aproximarse a la madre del Presidente Correa, Norma Delgado, el Sumo Pontífice decidió orar junto a ella.

De igual manera, varias religiosas también recibieron el saludo y la bendición de Francisco, algunas de ellas se hincaron frente a él como muestra de respeto.

Después de la visita de cortesía al Presidente de la República, Rafael Correa, en el Palacio de Carondelet, el Papa Francisco llegó hasta la Iglesia Catedral Metropolitana de Quito, ubicada a pocos metros de la Casa de Gobierno.

Los Granaderos de Tarqui escoltaron al Santo Padre desde el Palacio de Carondelet, en donde fue despedido por el Presidente Rafael Correa, hacia la Iglesia.

En su ingreso, colocó un arreglo floral en la imagen de la Virgen María e hizo una pequeña oración, le puso en el cuello de la estatua una reliquia.

El Papa Francisco elevó una oración ante el Altísimo, en la nave central de la Catedral, en un momento de encuentro espiritual.

Minutos después salió a la Plaza de la Independencia y bendijo a los fieles y a sus familias.

"Les voy a dar la bendición para cada uno de ustedes, para sus familias, para todos los seres queridos y para este gran pueblo y noble pueblo ecuatoriano, para que no haya diferencias, que no haya exclusivo, que no haya gente que se descarte, que todos sean hermanos, que se incluyan a todos y no haya ninguno que esté fuera de esta gran nación ecuatoriana. A cada uno de ustedes, a sus familias, les doy la bendición", señaló.

Y pidió a los fieles que lo acompañen rezando el Ave María

Cerca de las 21h00, el Santo Padre llegó hasta la Nunciatura Apostólica en el norte de la capital para descansar.

Martes 7 de julio

En horas de la mañana, el Papa Francisco salió de la Nunciatura Apostólica para dirigirse al Parque Bicentenario, en donde mantuvo una reunión con los obispos de todo el país. Alrededor de una hora duró el encuentro del Papa Francisco con los miembros de la Iglesia Católica.

Mientras tanto, miles de personas, que llegaron el lunes en horas de la tarde y noche y también el mismo martes, lo esperaban para la misa.

Después de recorrer por alrededor de 15 minutos el parque Bicentenario, el Sumo Pontífice dio inició a la segunda misa en Ecuador. Durante la homilía, el Santo Padre resaltó la importancia de la evangelización para la unidad del mundo. Destacó que es ahí el "hermoso desafío de la evangelización. No desde palabras altisonantes, ni con términos complicados, sino que nazca de la alegría del Evangelio".

“Quisiera que hoy los dos gritos concorden bajo el hermoso desafío de la evangelización. No desde palabras altisonantes, ni con términos complicados, sino que nazca de <>, que <> (Evangelii gaudium 1). Nosotros, aquí reunidos, todos juntos alrededor de la mesa con Jesús somos un grito, un clamor nacido de la convicción que su presencia nos impulsa a la unidad, <> (Evangelii gaudium 14).”.

Una vez cumplida su misa campal en el Parque Bicentenario, el Papa Francisco se trasladó hacia la Nunciatura Apostólica, donde mantuvo un almuerzo en privado, previo a su traslado a la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE)

Ya en horas de la tarde, el Papa Francisco salió de la Nunciatura, pero antes de subirse al Papa móvil, decidió saludar, besar y bendecir a varios niños y personas que evadieron la seguridad para estar junto a él.

En su encuentro con el mundo de la educación en PUCE, a través de cuatro discursos, le dieron bienvenida y además expusieron su experiencia, dentro del mundo de la educación.

El primero en hablar fue el Monseñor Alfredo José Espinoza quien enfatizó que para una buena educación es necesario que todos los actores participen y es por ello que “pedimos que se nos tome en cuenta al momento de emitir las políticas educativas nacionales”.

Además, aseveró que la educación se ve afectada por la falta de religiosos que lideren procesos educativos y católicos y que no se puede perder el encanto por la pastoral educativa. “No nos resulta fácil financiar la tarea educativa en medio de los más pobres del Ecuador y en esto, el Estado no puede desconocer su compromiso de financiar y apoyar nuestra labor”.

En representación de los jóvenes, intervino Carolyne Espinoza, estudiante de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, quien haciendo eco de la petición realizada por él en Río de Janeiro en donde dijo a los jóvenes “hacer lío”.

“Para que nuestras aspiraciones por un mundo mejor vuelvan a orientar la historia del mundo, en contra del egoísmo y de las ofertas locas de felicidad barata que nos predican para introducirnos por los caminos de lo superficial y de lo efímero”, indicó.

Por su parte, la educadora Edna Martínez destacó que el educar es un acto de amor y resaltó el hecho de que se debe despertar la pasión por la educación promoviendo el crecimiento humano y espiritual, pero sobretodo, dando testimonio de vida, con el ejemplo, poniendo en marcha la paciencia la caridad y calidad con virtud ante el maestro.

Detalló los progresos que ha habido en lo que concierne a la educación como la acreditación para el estudio de bachillerato internacional, además de la gratuidad de la educación, la construcción de nuevos centros educativos, etc.

Asimismo, César Fabián Carrasco, rector de la Universidad de Cuenca, resaltó el trabajo que han realizado los educadores ecuatorianos. “Trabajamos arduamente, en todos los niveles, para brindar a través de la enseñanza las posibilidades de un mejor futuro, de una vida digna y honesta, a los cientos de miles de estudiantes a quienes les entregamos nuestros servicios educativos”

En su discurso, el Papa Francisco señaló que el ser humano no está invitado únicamente a ser parte de la obra creadora de Dios cultivándola, sino y, sobre todo, cuidarla, protegerla, custodiarla. Recalcó que ya no se puede continuar "dando la espalda" al prójimo y a la madre tierra, "no nos es lícito ignorar lo que está sucediendo a nuestro alrededor como si determinadas situaciones no existiesen o no tuvieran nada que ver con nuestra realidad", precisó.

Pidió a los jóvenes ecuatorianos "hacer lío" y los invitó a que salgan de las aulas para palpar la realidad y también dio algunos consejos a los profesores.

“Me pregunto con Ustedes educadores: ¿Velan por sus alumnos, ayudándolos a desarrollar un espíritu crítico, un espíritu libre, capaz de cuidar el mundo de hoy? ¿Un espíritu que sea capaz de buscar nuevas respuestas a los múltiples desafíos que la sociedad hoy plantea a la humanidad? ¿Son capaces de estimularlos a no desentenderse de la realidad que los circunda? No desentenderse de lo que pasa alrededor, ¿Son capaces de estimularles a eso? Para eso hay que sacarles del aula, su mente tiene que salir del aula, su corazón tiene que salir del aula ¿Cómo entra en la currícula universitaria o en las distintas áreas del quehacer educativo, la vida que nos rodea, con sus preguntas, interrogantes, cuestionamientos? ¿Cómo generamos y acompañamos al debate constructor, que nace del diálogo en pos de un mundo más humano?, el diálogo ese palabra puente, esa palabra que crea puentes”, afirmó.

Después de la visita a la Pontificia Universitaria Católica del Ecuador (PUCE), el Papa Francisco se dirigió, en el papamóvil, a la Iglesia San Francisco, ubicada en el centro de la ciudad, para un encuentro con la sociedad civil.

A su ingreso, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, acompañado de su esposa, le entregó las llaves de la ciudad, colocadas en una caja madera, que fue elaborada por el artesano Gabriel Tinta.

Ya en la reunión al interior de la Iglesia de San Francisco, representantes empresariales afirmaron que sus modelos de negocios son basados en el respeto al ser humano. Señalaron además que bajo la doctrina social de la iglesia, quieren aportar ser aporte para la edificación del reino de Dios.

Francisco Jarrín, presidente de la Asociación Cristiana de Empresarios, señaló que el gremio promulga el modelo empresarial enfocado en el ser humano. Según dijo, buscan que empresarios se convenzan que es rentable aplicar los principios y valores de la doctrina social de la iglesia.

De su lado, Lidia Arcos, representante de los pequeños empresarios del centro del país, manifestó que existen situaciones de pobreza, desigualdad, que requieren atención urgente, “sabemos que es un compromiso de todos: estado, gobernantes, empresarios, de los obreros”.

Mientras que Luis Cabrera Herrera, arzobispo de Cuenca agradeció al Papa Francisco por la visita pastoral que realiza a Ecuador, se refirió en nombre de los niños y adolescentes que se han sumado al mundo del arte, de la música, del deporte y del servicio de bienestar de todos-

Imelda Caicedo, representante de la cultura montubia de Babahoyo, la mujer de 85 años, quien ha dedicado 60 de ellos a ser catequista dijo estar agradecida por la vista del Papa Francisco “porque vemos a su Santidad al enviado del Señor y nos habla con el corazón con la sencillez que lo caracteriza, usa nuestra lengua y las expresiones del pueblo”, expresó.

Durante su intervención en el encuentro con la sociedad civil, que tuvo el Papa en la Iglesia San Francisco, reiteró su mensaje de unidad y de eje fundamental de la sociedad, a la familia.

"En respeto de la libertad, la sociedad civil está llamada a promover a cada persona y agente social para que pueda asumir su propio papel y contribuir desde su especificidad al bien común. El diálogo es necesario, fundamental para llegar a la verdad, que no puede ser impuesta, sino buscada con sinceridad y espíritu crítico", afirmó.

Después de esta actividad, el Pontífice arribó a la Iglesia de la Compañía para una visita privada. En la Iglesia, el Santo Padre rezó por unos minutos ante el cuadro de la Virgen de La Dolorosa mientras cientos de fieles lo esperaban en las afueras del lugar para saludarlo y pedir bendiciones.

Más tarde, el Papa subió a su vehículo y recorrió las calles quiteñas hasta arribar a la Nunciatura Apostólica, donde terminó las actividades de su tercer día.

Miércoles 8 de julio

En el último día en Ecuador, el Sumo Sacerdote salió por la mañana del miércoles de la Nunciatura Apostólica para dirigirse hacia la localidad de Tumbaco para una visita al Ancianato de las Hermanas de la Caridad.

Minutos antes de partir, el Sumo Sacerdote dio un corto mensaje: "Mi bendición para todos y cada uno de ustedes".

En su llegada a Tumbaco, las hermanas, con notable emoción, lo abrazaron y le entregaron un collar con los colores característicos de esta comunidad: blanco y azul.

Mientras que en las afueras se hicieron presentes los cánticos de decenas de personas que se congregaron para ver al Sumo Pontífice.

Ya en el interior de la capilla, el Papa elevó una oración en silencio ante el altar. Después, uno a uno fue saludando a los ancianos que habitan en el lugar regentado por las Hermanas de la Caridad.

A las 10h00 aproximadamente terminó la visita del Santo Padre. A su salida del Asilo de Ancianos Misioneras de la Caridad saludó a los ciudadanos.

Tras ello, se dirigió hasta El Quinche (nororiente de Quito), donde cumplió una reunión con los obispos del país y compartió con varios religiosos y ciudadanos que se han dieron cita en este lugar.

El Santo Padre hizo un breve recorrido por las calles de esta parroquia rural, donde transportándose en el Papamóvil, saludo con cientos de fieles que se acercaron a la ruta para poder verlo.

A su ingreso al Santuario de la Virgen de El Quinche, el Sumo Pontífice recibió varios regalos, entre ellos rosas, y fue saludado efusivamente por los asistentes al lugar. Aquí, Francisco observó a la Virgen de El Quinche, frente a la cual, elevó una oración.

Además, el Santo Padre colocó un ramo de flores frente a la imagen religiosa. Posteriormente, firmó el libro de visitantes a este Santuario que decía: “Madre, Virgen del Quinche, cuida al pueblo ecuatoriano. Son tus hijos, Madre. Francisco”.

Luego salió al Campo Mariano para saludar a todos los asistentes y dio la bendición a quienes coparon este lugar.

Previo al mensaje del Santo Padre, hubo tres intervenciones más, la primera del Monseñor Celmo Lazzari, representante de la Iglesia Ecuatoriana, quien señaló que “Dios ha estado grande con nosotros y por eso nuestro corazón se desborda de alegría”.

“Desde la noticia de su elección: el primer Papa de América Latina, el pueblo ecuatoriano alentaba el sueño y la esperanza de su visita a nuestro país”, indicó.

Por su parte, Silvino Mina, vicario de Esmeraldas, expresó sus palabras de agradecimiento al Papa Francisco por llegar “a esta pequeña porción de la Santa Madre Iglesia” que es el Ecuador y expresó un agradecimiento del pueblo indígena, montubio y negro.

La hermana Marisol Sandoval, de la Diócesis de Riobamba, agradeció al Papa Francisco por visita pastoral al Ecuador. “Querido Santo Padre, en nombre de todos los hermanos y hermanas que conformamos la vida consagrada en el Ecuador, le dirijo un afectuoso saludo. En primer lugar, gracias de todo corazón por regalarnos este tiempo dentro de su visita apostólica al Ecuador. Sentimos que estamos viviendo el momento más importante en este año de la vida consagrada, es una dicha tenerle entre nosotros”, dijo.

Durante su discurso en el Santuario de El Quinche, el Papa Francisco reveló una de las inquietudes que le produjo el viaje apostólico al Ecuador, "todos los lugares a donde voy, siempre el recibimiento es alegre, contento, cordial, religioso, piadoso, pero acá había en la piedad, en el modo, por ejemplo, en pedirle la bendición desde el más viejo hasta la guagua, lo primero que aprende es a hacer así (juntar las manos para pedir la bendición) es algo distinto", dijo, inmediatamente después, dio la respuesta de que toda la riqueza espiritual viene de "consagrar la nación al corazón de Cristo, ese corazón divino y humano que nos quiere tanto".

Inmediatamente, dirigió su discurso a los religiosos del país que se congregaron este miércoles. El Sumo Pontífice pidió que no apartarse de la gratuidad de Dios y tampoco olviden sus origines. "El Señor nos llamó gratuitamente para seguirlo o servirlo, no caigan en el alzheimer espiritual, no pierdan la memoria, sobre todo, la memoria de donde me sacaron", afirmó.

“Tengo que hablarles a los sacerdotes, a los seminaristas, a las religiosas, a los religiosos y decirles algo, tengo un discurso preparado, pero no tengo ganas de leer, así que se lo doy al Presidente de la Conferencia de Religiosos para que lo haga público después”, dijo, generando risas entre los asistentes.

Tras la visita del Papa Francisco al Ancianato de Hermanas de la Caridad en Tumbaco y a El Quinche, el Sumo Pontífice salió de este lugar y se dirigió al aeropuerto Mariscal Sucre, en Tababela para continuar con su paso por Latinoamérica. Esta vez, el Santo Padre fue despedido por la Orquesta Sinfónica Juvenil con cánticos y, finalmente, con el Himno Nacional del Ecuador.

El Sumo Pontífice fue despedido por el Presidente de la República, Rafael Correa, su esposa y una comitiva de funcionarios y secretarios de Estado y partió a Bolivia.

Fuente: Ecuadorinmediato.com

(PAY)

Comentarios

Liberación de responsabilidad y términos de uso:

El espacio de comentarios ofrecidos por EcuadorInmediato, tiene como objetivo compartir y conocer sus opiniones, por favor considere que:

  • El contenido de cada comentario es responsabilidad de su autor, no representa ninguna relación con EcuadorInmediato.
  • Usamos la plataforma Disqus para identificar los autores de cada comentario, de tal forma que podamos crear una comunidad.
  • Todo comentario que atente contra la moral, buenas costumbres, insulte o difame será eliminado sin previo aviso.

Este espacio es suyo por favor utilícelo de la mejor manera.