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Edición #4501 |  Ecuador, domingo, 26 de febrero de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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"Yo no fui acusado de nada, no tengo juicio de nada"; por eso Francisco Javier Jarrín acusa de lesa humanidad a militares ecuatorianos (AUDIO)

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noviembre 11 - Francisco Jarrín

LO MEJOR DEL 2015 DE ECUADORINMEDIATO/RADIO

Francisco Javier Jarrín, denuncia una captura sin razón, sin haber sido acusado de delito alguno, ahora está dispuesto a decir: "Yo no fui juzgado porque no tenían absolutamente ninguna prueba contra mí, yo insisto y he dicho, si hubieran tenido alguna acusación contra mí, pese a que me tuvieron 15 días torturándome, háganme un juicio y condéneme", enfatizó.

Jarrín, es una de las víctimas del primer caso por delito de lesa humanidad que se judicializa en Ecuador, y aunque su audiencia no pudo instalarse este lunes, sus recuerdos están latentes. Fue un 10 de noviembre de 1985, cuando junto a sus amigos estaban en la esquina de un bar, en la ciudad de Esmeraldas.

“Estábamos los 3: Luis, Susana y yo. No teníamos absolutamente en nuestro poder ningún elemento como para sostener que estábamos haciendo alguna acción militar de cualquier tipo, si quieren atribuir que teníamos armamento, dinamita, documentos subversivos. Simplemente teníamos 3 mochilas”, recuerda.

Reconoce que fue militante de Alfaro Vive Carajo, condición que supone lo llevó a pasar por la violación de sus derechos básicos de ser humano, cree que en cualquier país del mundo, ser integrante de un movimiento o partido político no es ningún delito.

“Si individualmente, tienen algo de que acusarme: de haber cometido un acto ilegal, bien me lo pueden acusar, pero no me pueden acusar de ser miembro de Alfaro Vive Carajo, eso es una organización política, yo puedo creer en la doctrina que ellos tienen, pero eso no es delito”, indicó.

En todo caso, Jarrín analiza lo ocurrido, piensa que si hubiera sido detenido por algún tipo de acto contra la ley, los agentes militares debieron capturarlo, ponerlo a órdenes de un juez competente y juzgarlo por el delito.

“A nosotros, simplemente, llegaron los soldados, en traje de campaña, de guerra, sin preguntarnos absolutamente nada, nos metieron en los camiones en los que ellos iban, y nos botaron en el suelo y nos llevaron al batallón de Esmeraldas”, dijo.

En el batallón conversaron con un general y después de varias preguntas, cuenta el ahora demandante, fueron empujados al suelo, amarraron sus manos con los pies y los dejaron “a vista y paciencia de todo el mundo que pasaba por ahí, en la entrada del cuartel”, enfatizó.

Posteriormente, los llevaron hacia lo que se hoy es identificado como el cuartel en Conocoto, pero que la Comisión de la Verdad, instancia que tiene y conoció su caso le reconoce como “los infiernillos”.

“Después a mí, porque a Susana entiendo que no, me llevan a otro lugar durante unos dos o tres días, después me regresan a ese lugar, supongo que con orden de alguien. Dentro de ese lugar a mí me hacen una consulta con un médico, dentro de esa institución”, recuerda Jarrín, al reconocer así que fue víctima de tortura.

Sus compañeros de ideales Susana Cajas y Javier Jarrín, fueron liberados, bajo amenazas de efectivos de las Fuerzas Armadas, por el sector de Cumbayá, pero no pasaron ni “los dos segundos”, para que en el mismo lugar aparezca la Policia Nacional, los vuelva a detener y les traslade al Ex Penal García Moreno.

En el exPenal Javier Jarrín, permaneció alrededor de una semana, el sustento de la detención era que estaban indocumentados, pero él sabía que los militares en la primera detención en Esmeraldas, les robaron los documentos, y cuando los liberaron, solo les devolvieron sus prendas de vestir.

En la cabeza, en sus recuerdos Jarrín, aún tiene el mapa de cómo era el sitio al que fueron llevados, una estructura montada y diseñada para fines de tortura.

Movilizado en varias ocasiones en un camión del ejército acostado boca abajo, analizando una y otra vez la cadena de mando que ordenó su detención, militares encapuchados, a quienes no puede reconocer, y altos mandos que no torturan directamente.

Este lunes luego de 30 años de lo ocurrido, Francisco Javier Jarrín, hizo votos por que se viva en una sociedad de derecho donde el caso se lleve con total imparcialidad, porque ahora Vaca, Cajas y Jarrín, son tres civiles, que no tienen nada que ver con el gobierno, por lo que no se depe parcializar las cosas.

Jarrín vive en Brasil desde hace 10 años, Luis Vaca en Imbabura, trabaja en un municipio y únicamente Susana Cajas, es funcionaria pública por elección popular, por lo que Jarrín, solicita a León Roldós que rectifique, luego de una publicación hecha hoy a forma de articulo donde asegura que “los tres son vinculados con el gobierno”.

“Aquí hay un problema de un delito grave de lesa humanidad y yo como Francisco Jarrín estoy acusando”, finalizó.

Fuente: Ecuadorinmediato/Radio

(AFBZ/ACS)

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