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Edición #4501 |  Ecuador, viernes, 24 de marzo de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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CUANDO "LO DE VICEPRESIDENTE" EMPEORA LAS COSAS

2016-11-07 20:53:00
Análisis
6885

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz /Ecuamex

Que crítica circunstancia vive la oposición política ecuatoriana en estos momentos previos a la inscripción de sus candidaturas presidenciales. Dan toda la impresión de una absurda fragilidad a la hora de elegir a quien va a la Vicepresidencia de la República, como buscando que sea ese nombre el que los valorice ante el pueblo elector, sumada a la cruel condición de reprisar en sus filas los mismos hechos que criticaron a lo largo de estos diez años, justo por tener que poner al segundo de a bordo cayendo en lo que justo criticaron o censuraron.

Un letrero pintado en los bordes de taxis o buses colectivos reza con filosofía burlona “Que la vida te dé el doble de lo que me deseas” y eso parece que se repite día a día entre alianzas, pactos, acuerdos, partidos y candidatos presidenciales, que en las últimas horas enfrentan un dilema muy grave: elegir ESE candidato vicepresidencial entre la duda, el temor, la incertidumbre y la sospecha que son los elementos que se han instalado en las mentes de las cúpulas políticas opositoras cuando se topa el tema del ¿A Quién?, que ha terminado en un pantano cenagoso de la traición con la que la historia acompaña a la figura del segundo mandatario, y sobre todo a la forma como fue elegido.

Poner el segundo nombre en una fórmula presidencial tiene tan malos antecedentes como pésimos actores de hechos bochornosos en la política ecuatoriana. Así, Velasco Ibarra soportó dos veces el conflicto con su segundo de turno; el primero allá en 1961 cuando Carlos Julio Arosemena le dio el golpe con la CIA operando de por medio; mientras que en 1968-1970 soportó la presencia indeseable para él de un vicepresidente distinguido como Jorge Zabala Baquerizo (foto), que no fue elegido en su fórmula y que ganó con voto propio, tanto que como un hombre brillante como era el jurista actuó con plena autonomía del anciano populista.  Tan distante fue la relación que Velasco no quiso ni siquiera darle oficinas de trabajo y, cuando el Vicepresidente de la nación fue invitado a Rusia, Velasco Ibarra estalló en ira por el viaje sin su complacencia y lanzó la célebre frase que marco para la historia: “El vicepresidente es una especie de conspirador a sueldo del estado nacional”.

El último tiempo de democracia republicana no marca la diferencia para los malos momentos vicepresidenciales. Así, en 1987, cuando los comandos de Taura secuestraron con pateadura de por medio a León Febres Cordero, un grupo del entorno del mandatario extendió el manto de sospecha de traición contra Blasco Peñaherrera Padilla, para impedirle cualquier acción mientras estaba secuestrado y humillado por los soldados el arrogante presidente. El hecho generó duras distancias, con un libro durísimo del respetable ex vicepresidente de por medio, “Viernes Negro” incidente que terminó 20 años después con el reconocimiento del ex mandatario, en una declaración televisiva, admitiendo que su vicepresidente no lo había traicionado pero sembró la duda.

Con lo de la doctora Rosalía Arteaga fue notorio que siempre se tuvo sospecha de ella por el mandatario Abdalah Bucaram y de toda la clase política que se volcó en su contra negándole el acceso al poder en 1997, una vez que se lo derrocó por su aparente locura. La diferencia en lo legal la puso el Dr. Gustavo Noboa Bejarano, vicepresidente de Mahuad, al convertirse en la solución constitucional luego que el movimiento indígena y un grupo de militares echara a patadas del cargo a Mahuad. Lo último en traiciones vicepresidenciales fue la asumida por el doctor Alfredo Palacio con el auspicio de la abogada Cinthya Viteri Jiménez (PSC), dando el golpe de estado más inaudito por “abandono del cargo” contra Lucio Gutiérrez, en un acto más de lo miserable en la política ecuatoriana que no tiene justificativo democrático alguno.

Como verán la traición ha pesado duramente en la relación del poder entre los dos mandatarios que asumen en binomio el poder en Ecuador. Por eso, destacan los casos de Oswaldo Hurtado, sucesor de Jaime Roldós (1979-1981) Luis Parodi vicepresidente de Rodrigo Borja (1988-1992), así como los dos binomios de Rafael Correa entre Lenin Moreno (2007-2013) y; Jorge Glas Espinel (2013-2017). Estos nombres se los reconoce para la historia que no solo han guardado lealtad a sus mandatarios presidenciales, sino que han compartido sus planes de gobierno como las acciones derivadas de su plan político, en coincidencia que marca una severa excepción que confirma la regla de la inestabilidad política ecuatoriana. Es notorio que desde distintos sectores de la oposición se han tenido momentos, como en el 30S, que se ha querido picar y azuzar para que salte una pizca de distancia al menos entre los mandatarios, con el fin de tener de que hablar o murmurar, y es evidente que no lo han conseguido porque no ha supurado la traición.

 

 Lo irónico del momento que a la hora de seleccionar al candidato vicepresidencial en Ecuador, el oficialismo de Alianza PAIS tiene solucionado el problema del binomio justo con sus dos vicepresidentes Moreno y Glas. Al parecer la forma como zanjó el conflicto de tendencias entre “correistas” y “morenistas” al interior le permite, al menos por ahora, correr con la ventaja de la tranquilidad.

En cambio, la oposición pareciera ser que se halla infestada del sentimiento de la desconfianza, y eso es manifiesto por las expresiones que se han dado en las últimas semanas en las cuales se nota las dificultades por las que pasan para elegir el vicepresidenciable. Están dando la impresión de que buscan poner un nombre para que valorice al candidato presidencial, que lo que van a presentar en la papeleta debe prestigiar al binomio en una muestra de personalismo indebido, toda vez que se nota que para lograr juntarse deben darse acuerdos que – como en tiempos pasados – huelen a pactos y entregas de cuotas de poder o promesas a futuro de ceder el cargo, con lo cual se genera el engaño al votante y con el tiempo se reclaman la traición. Ya nos ha pasado en Ecuador, ¿Será que acá está ocurriendo lo mismo? Por eso, presentar este momento el candidato vicepresidencial es una apuesta que pareciera tener perdedor lógico y conflicto seguro.


Una muestra de esto es que de las 6 candidaturas opositoras solo una de ellas ha presentado a su binomio: Guillermo Lasso-Andrés Páez, y ni bien lo hizo se generó una reacción contradictoria a los fines electorales que busca la gente de Compromiso Ecuador. Con un variopinto de conflictos alrededor del nombre, la figura de Andrés Páez movió a los propios partidarios a una respuesta nada aceptable. Unos rechazan, otros se van y muy pocos apoyan al elegido, todos sin disimular el debate interno en Creo que está provocando deserciones y desastres previos a las elecciones. ¿Por qué se dan esas actitudes con ese nombre?, pues por el alto grado de expectativa que manejó el propio Guillermo Lasso al ofrecer la candidatura a varios sectores, con un manejo de discurso reivindicativo que no lo tuvo ni lo tiene hasta ahora su binomio, que mas bien cae en el fondo del conflicto y la controversia de su propia figura pública. No se le siente cómodo al señor Lasso con su compañero de fórmula, como que no enlazan uno al otro, tanto que el mismo no se encargó del anuncio público de quien será su compañero, lo hizo César Monge y eso consta para la historia.

Es más, el nombramiento de Andrés Páez le trajo a Lasso un superficial pero incómodo conflicto con cierta parte de la clase política de Quito al ofrecer que nombrará a un “joven empresario quiteño” como su binomio, ante el colectivo político “Ahora” que encabeza Fabricio Villamar. Nombrado Páez los resentimientos afloraron por ser este de cuna ibarreña al verse eliminados quienes se sentían cuasi elegidos con la violación del "Compromiso de Quito", decepción que originó reclamos por las decisiones adoptadas en regiones, provincias y ciudades de la directiva de Compromiso Ecuador, eso hasta con boletín de prensa público. En el corrillo político quiteño se le recuerda a Fabricio Villamar por el gesto de querer “darle yuca” al Presidente Correa como un generoso regalo; con el paso de los días se le ve prodigado con esa actitud en su propio grupo político al recibir en el argot popular un “yucazo” con el desplazamiento de sus candidaturas por la presencia de Suma y Rodas, que les ha robado el espacio y, el nombramiento del binomio que él debe respaldar, cumpliéndose esa filosofía de taxi con aquello de recibir “el doble de lo que se desea”.


Mayor problema pareciera ser que se aproxima en el Acuerdo Nacional por el Cambio (ANC) justo por ese mismo motivo: el nombramiento del segundo candidato, que acompañe a Paco Moncayo Gallegos al poder.  Elegido el general afloraron las disputas como las ambiciones, ya que todos los que le rodean se sienten elegibles y sus nombres como agrupaciones deben ser considerados para la vicepresidencia. Tan evidentes son esas codicias que la alianza entre la ID y Centro Democrático condicionó a que se elija al compañero de Moncayo Gallegos entre un banquero o una empresaria, lo que por lógica política causó urticaria entre el movimiento indígena de Pachacutik, en los ex militantes del MPD hoy UP, los hermanos Larrea o Acosta y Montecristi Vive. Pronto saltaron los reclamos, los resentimientos y los recelos por este pacto que los puso de lado de manera grotesca a todos los que hacían hasta ese momento el consenso, que fue desarmado con este tipo de alianzas con ex gobiernistas y que resultaron intolerables para ellos pero solo fue a la interna, en silencio crítico, ya que casi nadie dice nada como evitando hablar del tema.

A estas horas todo da a entender que se le ha vuelto crítico elegir su binomio a Paco Moncayo, por la tempestad desatada que ha sido maltratada por él mismo y los hasta ahora socios políticos, ya que las expresiones y cuestionamientos de Carlos Pérez Guartambel, algún dirigente provincial de los indígenas, las exigencias de Jairala y, otros mas,  han sido zanjadas de manera dura con “viserazo” del general que ha callado temporalmente las voces críticas aduciendo que “Yo soy  quien elige al vicepresidente” y no acepta presiones de ningún tipo. A todos los socios nombrados del ANC se les recuerda por sus acusaciones y reclamos a su anterior socio político el Presidente Rafael Correa, al que lo enrostraron lo de “impositivo y dictador” para su trato con ellos. Ahora, frente a la coyuntura se les ve callados, sin respuesta, quedándose con la imposición en condición de humillados y ofendidos, y otra vez a aplicar aquello de lo que te da la vida: “el doble de lo que deseas”. Veremos que reacción tienen al nombrarse el binomio de Moncayo, del Acuerdo o de la ID.

Tormenta parecida sufre hasta estas horas la candidata socialcristiana Cinthya Viteri (PSC), que tuvo que desarmar “La Unidad” porque, entre otras cosas, no le dejaban nombrar a “su” candidato a vicepresidente, al cual tendrá que imponerlo ella tal como se lo hizo con su propia candidatura. Mientras tanto en las filas del abogado Álvaro Noboa (AEA), y hasta del propio Abdalah Bucaram Pulley (FE) mucho se rumora de que la decisión será familiar para lo cual se pueden presentar con sus respectivas esposas a la arena política, bajo el concepto de que aquellas candidaturas los prestigiarían en demasía. En los demás, los del “baile de los que sobran” en casos como Washington Pezantes, Iván Espinel o el PSP, no han sido capaces hasta la fecha de presentar el nombre de sus candidatos vicepresidenciables, como que la reserva hasta el último les garantice votación o prestigio.


En definitiva, el tema es que se elige entre nombres y opciones personalistas, sin considerar que lo que se debe presentar a la nación es un plan y propuesta de gobierno que debe ser aplicado por el binomio que llegue al poder, vicepresidente incluido y, al parecer esa es la principal razón de porque se ha vuelto difícil elegir ese nombre. A estas horas los presidenciables ecuatorianos dan la impresión de haber confeccionado una propuesta política ellos solos sin su binomio y ahora lo buscan para imponerlos a manera de “traje a la medida para el candidato perfecto”, en el cual tienen que lograr que calce en sus afanes y le debe embutir en dicho traje. Claro no hay ni habrá ese personaje que se sume a esos afanes, no al menos que no entre con la sospecha de la traición separada y con la seguridad de que coinciden mas bien en ambiciones personalistas del poder. Difícil, muy difícil. (FHA)


Dr. Francisco Herrera Araúz es Director General de Ecuadorinmediato.com
Ecuamex agencia productora de contenidos editoriales para Ecuadorinmediato.com

 Fotos:  mdarena.blogspot / Ecuavisa / El Telegrafo.com/ 

 

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