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Edición #4501 |  Ecuador, sábado, 24 de junio de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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DONALD TRUMP ES EL PRESIDENTE QUE A USA SE LE PARECE

2016-11-14 21:00:00
Análisis
5773

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz /Ecuamex

El triunfo de Donald Trump no solo ha marcado la tendencia del comentario mundial, sinó que ha desatado una verdadera tormenta política entre sus seguidos y detractores que ven a la decisión del pueblo norteamericano en las urnas una especie de apocalipsis cercano. Sin embargo, a la pregunta del ¿Cómo ganó? vale la pena decir que este es un proceso al que hay que entenderlo como resultante del mal momento que ha estado pasando la población yanqui y, a la cual, al parecer, fue bastante fácil explotar sus frustraciones y captar el voto del odio. Sí, allá también pasa, aunque no lo crean.

El pasado martes 8 de noviembre, acudí invitado por el embajador Todd Chapman a la presentación de los anunciados resultados de las elecciones norteamericanas en un acto en Quito, a la que por cierto cumplí como un gesto de reciprocidad diplomática con quien tuvo la gentileza de llegar hasta nuestra casa editorial a darme una entrevista sobre el tema. No mas llegar al escenario y encontrarse uno con una muestra muy selecta de la sociedad nacional, fue motivo para hallar una agria polémica en torno a la campaña electoral vivida en el país del norte. Mas una voz se alzaba en favor de Hilary Clinton, con apreciable número de acompañantes que le daban sus razones, y nadie o casi nadie podía osar en ese escenario tan cargado a opinar diferente y pensar siquiera que Donald podría atreverse a ganar. Entre tanto pensamiento con sentimiento muy latino, una voz disidente era una especie de suicidio social nada tolerado a esas horas.

Es conocida mi posición política contraria a la visión pro norteamericana, a esa que tolera una política exterior imperialista, por lo que la sorpresa a mi presencia era vista con extrañeza. Sin embargo, pronto fui integrado a un debate espeso que daba razones y motivos para el ataque a las acciones, dichos, gestos y amenazas del señor Trump. El enfoque era radical de muchos de los hablantes que daban la impresión de ser ellos los votantes, y que exigían un papel en la elección que le correspondía en su totalidad a la sociedad norteamericana. El derecho a opinar fue ejercido libremente, tanto como si fuesen todos los debatientes propietarios de una gran razón para decidir desde nuestras tierras lo que les correspondía a los otros, que a esas alturas eran mas que mayoría silenciosa y desconocida. Desde todo lado se opinó contra Trump, mientras se pronosticaba un futuro de excelencia pro Clinton, con una visión muy “desde acá” demasiado sesgada para ser objetiva.

Y fue por ello que desaté la polémica con una pregunta, que ya la había formulado días atrás en el círculo de crítica política Kafeina, ¿Se podría mirar esta elección con otros ojos, no solo latinos; que será lo que piensan los norteamericanos?, y complementé con algo más: ¿No será que el señor Trump refleja exactamente lo que son los norteamericanos y por eso lo aceptan y hasta lo toleran? Claro yo y mis preguntas diferentes que de inmediato causaron molestia entre los presentes, que llegaron a responder desde el repudio generalizado, pasaron de nuevo a las ofensas contra Trump y hasta sacaron su odio al contrario, al otro que no piensa como ellos, incluido el gobierno ecuatoriano y su Presidente, tras ser asimilados como “igualitos”. Ahí saltó mucho del análisis con prejuicio, desconocimiento, ignorancia, pasión de lo que no se sabe, y muchas sandeces más que se profirieron a la mera posibilidad de que el tan mentado gringo gane la Casa Blanca. Y, que conste que estábamos solo a las 20h00, pocos minutos de iniciada la jornada.

Yo tenía mi lectura propia desde hace tres meses atrás, luego de analizar una parte del discurso de Donald Trump. Me saltó la duda al leer aquello de “Hacer una gran América de nuevo” como un preocupante signo de volver nuevo a las poses abusivas con la historia de la humanidad que han cometido los gobiernos norteamericanos, sustentados en la doctrina Monroe de “América para los Americanos”  y las graves consecuencias que aquello ha traído. Como que la oferta de Trump reflejó el ambicioso deseo de su población de tener por siempre el “Sueño Americano” sustentado solo en sus necesidades, sin considerar para nada y a nadie de los demás.

Bien se dice que para tener un enfoque correcto de un hecho político se deben buscar cuatros grandes razones, en la economía, en la política, la sociedad y el pensamiento ideológico que expliquen tal proceso. Aplicando el esquema muy pronto descubrí que en la prensa norteamericana no hallaría un sustento adecuado por el mísero papel jugado por los grandes medios que se alinearon contra Trump en forma indebida, antiética. Lo correcto fue mirar lo alternativo en la gran red, para hallar un debate serio, severo, con datos que sustentan esta teoría: “Donald Trump es el presidente que quieren los norteamericanos, porque a ellos como a sus ambiciones los representa”.

Lo económico es muy decidor, sobre todo por los efectos que soporta al momento la sociedad estadounidense. Desde la crisis del 2008, que ha sido desastrosa y todavía no superada, se han cerrado 60.000 (sesenta mil) empresas y se han perdido más de 5 millones de empleos en menos de una década, que hasta ahora no son recuperados. Los efectos de los TLC o el NAFTA han provocado un descenso sensible en la producción, que se está volviendo consumidora en alto grado mientras la factoría industrial decae con afectación a zonas como “el cinturón del óxido” del noreste y el centro de USA, lo que deja grandes poblaciones sin fabricas ni trabajo. Es notorio que la supremacía de sus productos del ayer hoy se resigna a ceder a los mercados de marca maquilados a China, Asia o México.  Su soberanía alimentaria está en abierto favor del subsidio para exportarse, mientras una clase media sensiblemente empobrecida calculada en más de 100 millones de norteamericanos, ve como el costo de sus alimentos y salud los van dejando cada vez mas afectados. Así no era la América en la que ellos o sus padres crecieron.

De esas crisis no se habla. No en los grandes medios donde la influencia cruel de Wall Street lega a niveles alarmantes, que solo se miden en índices de monedas o acciones de grandes emporios enriquecidos con el control de los mercados en inmensas fortunas de billones de dólares, mientras a la población mayor a los 65 años se le niegan recursos para el seguro de salud, o reducen cada vez más el subsidio del desempleo. El neoliberalismo ha provocado grandes desastres en la población norteamericana y la globalización es la gran culpable ante sus ojos, porque han destruido su modo de vida. No lo dicen, lo están viviendo.

 

Es conocido por todos que a Estados Unidos lo gobierna un poderoso aparato político-militar, que controla a la nación entera y genera las guerras, conflictos y desestabilizaciones en todo el mundo para satisfacer la gran venta en el mercado de armas, o la industria de la reconstrucción de naciones para sus transnacionales. Para ello, tiene un poderoso brazo en la política exterior norteamericana que ha sido ejecutada por el presidente Barak Obama (2008-2016) muy especialmente por la señora Hilary Clinton como su Secretaria de Estado. Las criminales intervenciones en Irak, Afganistán, Egipto, Túnez, Honduras, el asesinato de Muamar Gadafi y la destrucción de Libia, la creación del Estados Islámico y el ataque a Siria, son solo muestras de como se ha conducido a Estados Unidos a la guerra, destrucción y muerte, a pretexto de preservar la paz y la democracia.

Ese concepto de “policía del mundo” con el que se le ha llevado a creer a la población norteamericana que tiene derecho a la injerencia en otras naciones, y que por eso es “grande” lo que ahora es cuestionado por el ciudadano que ve los malos resultados de tales acciones nefastas de guerra. Se debe tomar en cuenta que la población siente que solo ha sacado el odio del mundo por la intervención en tales conflictos, sumado al que sus hijos, hermanos o amigos vuelvan a su nación como “cadáveres en fundas de plástico” muriendo en guerras por las que nunca supieron el motivo. Si un candidato a va a cuestionar esto, y reclama que esos costos por la paz mundial son muy altos por lo que al menos quieren cobrar que “les den algo a cambio” de su botín de guerra con visión imperialista, entonces más que seguro que tiene el aplauso del respetable, al que le entregan todos sus votos y hasta la OTAN tiembla.


Lo social es para reflexionar seriamente, ya que el lamentable enfoque que ha reflejado Trump con el discurso anti-migrante es el pensamiento exacto del pueblo llano y sus gentes, al menos de la mayor parte de la población.  El norteamericano se ve expresado en ese ataque por su fastidio con la presencia de los extranjeros allegados a su tierra. Dice estar harto de que la gente llegue de “ilegal” a violar sus leyes, a quitarles empleos, está harto que no respete sus costumbres y modos de vida, que les arrebaten la vida y tranquilidad a sus gentes, su comida y comodidades. Así ven a los extranjeros de cualquier lado que vengan, por lo que el discurso del republicano satisface sus prejuicios, sin considerar que el sistema estadounidense ha creado ese modelo ambicionado por masas de empobrecidos que quieren llegar para tener esa misma condición humana sin tomar en cuenta que los conflictos sembrados en el mundo han desplazado cientos de víctimas mortales y, que este inmenso grupo de emigrados han sido la  mano de obra barata con la que se ha hecho “grande” a  norteamérica y su poderío imaginario. Está claro que los norteamericanos quieren dejar de ser “nación de migrantes” y quieren “su” nación para ellos, así de grande.

Cuando muchos se preguntaron ¿Por qué no le afecto en la votación la imagen burda de Donald Trump, y sus excesos verbales en lo sexual que rayaban en lo escandaloso?, pues porque buena parte de la masa social norteamericana es así, tal cual es su presidente, con ese tipo de moral, tanta que por el otro lado tambien aceptan a alguien como Hilary y su tolerancia sacrificada por las infidelidades de su marido.  Si el discurso del republicano es xenófobo, racista, sexista, machista, de superioridad blanca sobre lo negro, con delirios de grandeza, pues eso es porque buena parte del pueblo norteamericano vive esa realidad y la pone en práctica en su cotidianeidad como una muestra de la real politk. Dan cuenta esas expresiones que debe quedar de lado por la lucha por los derechos civiles, la igualdad y democracia, que han sido rechazadas por décadas en los secretos deseos de los grupos de "blancos, jóvenes  exitosos de la sociedad americana”


 
Reflejando el deseo manifiesto de ser así, millonario y excéntrico, Trump explotó el voto del odio” con el que se gana a las masas exaltadas en sus más bajas pasiones. La banalización de la política en los Estados Unidos fue reflejada en el “reality show” en el que se transformaron los debates, haciendo gala de ignorancia de los dos candidatos, para los cuales se hace cierta la imagen que transmite toda norteamérica de oprimir al resto a como dé lugar, y a lo dicho por Simón Bolívar: Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad".  Pues, así se ven ellos, pero también así se los ve desde el mundo, y ahí se explica porque el espectáculo eligió a Ronald Reagan (1980-1988) o a George Bush II. 

Al filo de la medianoche de ese martes 8, cuando los resultados perfilaban el triunfo del señor Trump, en medio de la sensación de velorio que veía yo en algunas caras asistentes al acto de la embajada, pues no quedaba de mi parte sino expresar una reflexión incómoda para la gran masa que se daba el pésame y lamentaba que el pueblo norteamericano haya resuelto elegir al republicano con lo dicho por  el pensador francés André Malraux (1901-1976), quien expresó: “No es que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen, sino que la gente tiene los gobernantes que se le parecen”.  Entonces, si así lograron el poder, así serán de gobernantes. (FHA)

Dr. Francisco Herrera Aráuz / Director General de Ecuadorinmediato.com
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Fuente Fotos: las2orillas.com / wonkette.com/ debate.com.mx

 

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