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Edición #4501 |  Ecuador, sábado, 24 de junio de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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FIDEL CASTRO, UNA PREGUNTA PARA LA HISTORIA Y YO

2016-11-28 21:00:00
Análisis
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Por Francisco Herrera Aráuz / Ecuamex

En todo el mundo hay recuerdos y reacciones ante la muerte del líder cubano Fidel Castro Ruz, el personaje más influyente en la política del siglo veinte, que por lo visto mantiene a pesar de su fallecimiento el constante asedio a su imagen. Su mensaje siempre fue controvertido al máximo, sobre todo por la gran capacidad que tuvo para interpretar la política de su tiempo, con una visión envidiable. Revisando páginas de mi propia historia me encuentro que tuve ocasión de lograr justo un pedazo de ese análisis de la política mundial de esos días, que hoy quiero compartir porque tiene su trascendencia.

 

Siempre me he considerado que el periodismo me dio una oportunidad envidiable: ser testigo privilegiado de la historia, con momentos únicos y cercanos a personas de gran valía con quienes he podido compartir conceptos conocimientos y vivencias, de las que siempre me he preocupado por entregar al público.

Fidel Castro es un ser humano cuya admiración como controversia siempre atrajeron la mirada especial desde este lado del mundo. Es mas, él mismo tuvo una relación cercana y deferente con Ecuador, desde su ascenso al poder y, por esa misma razón en muchas ocasiones por lo leído, conocido y con una cercanía ideológica era justo decir que compartí como muchos esa admiración por Fidel Castro Ruz.

Castro había llegado a Ecuador en una ocasión anterior en 1970, a Guayaquil. Por ello, el mero anuncio de que esta vez vendría a Quito, a la posesión de Rodrigo Borja, agitó el ambiente político nacional.

Tómese en cuenta que eran los días de agosto de 1988, se terminaba el régimen terrorífico de Febres Cordero, quien en ejercicio de su gobierno eliminó a sangre y fuego a la tendencia guerrillera de la izquierda ecuatoriana. Sin embargo, por ironías de la historia, fue un amigo cercano de Fidel Castro, tanto que se convirtió en el primer presidente en cumplir una visita de estado a Cuba, poniendo en un punto alto a las relaciones con Ecuador.

 

LLEGADA Y TRES DIAS DE FRUSTRACIONES

Y en efecto arribó a Quito el 8 de agosto de 1988, en medio de un delirio popular que lo recibió alborozado, que a Fidel Castro no sorprendió en lo absoluto ya que estaba acostumbrado a la idolatría de las masas. Y digo, si bien políticamente a mi generación no estuvo envuelta en la ola del guerrillero revolucionario icónico que comenzaba a perderse con los años, no dejaba de ser impresionante el atractivo que su imagen desprendía, la cual pese a las luces y sombras atrajo como de costumbre un inmenso ejército de periodistas de todo el mundo que lo rodeaban en búsqueda de su palabra como testimonio y siempre se consideró un privilegio el estar cerca y arrancarle una frase al reconocido personaje de la historia.

Trabajaba en ese entonces en Ecuavisa y, se me asignó seguirle a Fidel Castro durante su presencia en Quito. Fue la tarde del 9 de agosto mi primer encuentro con el comandante porque tenía prevista una cita con quien fue su amigo personal el pintor Oswaldo Guayasamín, en su residencia en Bellavista. Por mi amistad con el artista me había permitido entrar antes de la llegada de Castro, pero… y las tomas de video lo dicen, a su llegada en medio de un inmenso grupo de militantes, periodistas ,comitiva oficial como la seguridad cubana, me quedé apartado de él envuelto en un tumulto y con un gesto de sorpresa inmovilizante que vió pasar a Fidel sin que yo atine a nada. Total: un fracaso notorio que me generó reclamos como burlas del equipo informativo ya que el tan admirado Fidel se me había ido de las manos.

Lo que vino a continuación fue un reto increíble.  Acercarse a Fidel Castro se convertía en una tarea frustrante ya que su presencia en medio de los actos oficiales era acompañada de un tumulto constante y en todo lado había gente para vivarlo, seguridad para protegerlo y los conocidos protocolos de impedimento a los periodistas a que hagamos nuestro trabajo.

Anécdotas aparte, recuerdo que el 10 de agosto de 1988, día de la posesión del gobierno de Rodrigo Borja, el acto en el salón principal del Congreso de Ecuador estaba antecedido de la polémica toda vez que se inauguró el famoso mural de la historia en el palacio legislativo. El cartel de la CIA con un casco nazi, que Guayasamín le había colocado en sitio destacado del cuadro originó el reclamo enojado de los norteamericanos. A los presidentes se los ubica en la parte frontal al público en este acto solemne y por supuesto a Fidel Castro lo ubicaron en primer lugar pero a pocos metros de distancia estuvo el Secretario de Estado norteamericano George Schultz, que llegó a la posesión con la protesta por el mural. Sentados todos y en medio de la formalidad del acto, me doy cuenta que Schultz regresaba a cada momento a ver el mural con el casco de la CIA, lo que provocaba la risa de Fidel, quien tras cruzar la mirada con el norteamericano no dejó de festejar ese hecho y lo contaría días más tarde.

Pues bien, Castro había cautivado a Quito y una apreciable masa lo seguí a donde iba. Yo intenté en varias ocasiones ese 10 y hasta la mañana del 11 de agosto acercarme, pero la gente como el cuerpo de seguridad cubana que ya me había identificado como un periodista que buscaba hablar con Fidel, como tantos otros, me apartaba violentamente a cada paso. O, en otras ocasiones se me distanciaba cortésmente del personaje sin que pueda siquiera lograr llamar su atención. Fueron hasta ese momento ya tres días frustrantes.

Era la tarde del 11 de agosto que por un momento perdí a Castro en Quito, no sabía dónde estaba, hasta que una oficial de la policía que resultaba muy amiga mía lo había escoltado hasta la embajada de Costa Rica, en la calle Coruña ya que Fidel Castro acudió a una reunión con el presidente Oscar Arias quien también se hallaba en Ecuador. Increíblemente se permitió que hagamos tomas del encuentro y fue justo en ese instante en que Castro apareció solo ante los grandes ventanales de la embajada para mirar el paisaje y expresar: “¡Qué bello es Quito; Que ciudad tan hermosa tienen!” dijo y se percató por primera vez de mi presencia pero, de nuevo, la seguridad cubana me impidió que le aborde siquiera. Otro fracaso más.

 

“¡FELIZ CUMPLEAÑOS COMANDANTE!”

Fue la mañana del 12 de agosto por un gentil apoyo del diputado Patricio Jijón Larco, que me permitió acceder a un desayuno reservado que sostuvo Fidel Castro con los diputados ecuatorianos de ese entonces. Yo me había preparado para el encuentro con el comandante, tanto por haber leído como por los temas que quería tratar, por ello sabía que al día siguiente Fidel Castro cumpliría 62 años. Un minuto antes de las 8h00 Fidel arribó al salón de los presidentes del congreso, donde se iba a cumplir la cita y entonces...tuve un segundo para ponernos frente a frente y cuando la seguridad cubana me iba a repelar nuevamente, pues, me animo a alzar la voz y decir: “¡Feliz Cumpleaños Comandante…!”, Castro se sorprendió, se detiene y me dice sonriéndose “¿Cómo lo sabes?”, y yo le respondo igual de sonriente por el buen resultado de mi ardid, “Que pasa Comandante eso se lee y uno si sabe…”  me aproximo y le abordo, lo que acepta el líder cubano alejando a la seguridad por el gesto de su jefe que me permitía preguntarle de frente–lo que consta en la foto que les adjunto- y me da por cuestionarle, en una apertura que es aprovechada por algunos colegas de la prensa internacional que se ven sorprendidos que Castro me dé una declaración.

El abordaje fue bueno. Recuerdo que se expresó complacido por la visita a Ecuador, pero, al mismo tiempo, al pedirle yo un enfoque de la situación de Cuba ante la crisis mundial del socialismo se mostró crítico de la “perestroika”, era la primera vez que lo hacía pese a que tenía previsto recibir en La Habana a Mijail Gorbachov y, desde ya previó el fracaso de la propuesta del ruso en el sistema soviético. Fue corto el tiempo no mas de unos cinco minutos que respondió a cortas preguntas y luego entró al salón para dar una larga y extensa charla de más de dos horas con los legisladores. Jijón me volvió a facilitar el ingreso, esta vez sin cámaras, y pude escuchar la intervención larga de Fidel Castro, con una exposición que previó el fin de siglo agitado por la crisis y el mundo sacudido por la informática. Una revelación fue que a criterio de Castro si el Che hubiera conocido la computación hubiera proyectado una Cuba diferente, mientras que su aseveración histórica que a John F. Kennedy le mataron entre los norteamericanos, los mafiosos y dueños casinos en Cuba me sigue resonando como una verdad amarga.

Alrededor de las 9h30 hubo un momento de receso para que el Comandante Castro charle informalmente con los legisladores. Mi padre, el Capitán de Navío Daniel Herrera Vasconez, admiraba a Fidel y a la Revolución Cubana, él había fallecido dos años antes en 1986 yo heredé entre algunos de sus libros un ejemplar del famoso discurso de Fidel “La historia me absolverá” en edición simple. Dije que me había preparado y eso incluyó que llevé el libro en mis bolsillos y, pues me acerqué y le presenté el libro a que lo firme, nuevamente Castro se sorprendió y me dijo “¿De dónde lo obtuviste?” le conté brevemente la historia y entonces le extendí mi esfero para que firme, pero por ironías de la vida la pluma no rayó. Junto a él estaba a quien le habían designado como edecán de seguridad el famoso general Carlo Magno Andrade, quien al ver lo que ocurría intervino prontamente y me extendió su esfero, un Cross que facilitó el autógrafo que hoy les muestro en el libro que está en mi propiedad.  Castro se retiraba y busque devolver el esfero al general, quien me extendió la mano y me dijo generoso como un regalo “No, Francisco, a usted le va recordar más” grato detalle que les cuento ahora con cierta tristeza al rememorar al reconocido militar trágicamente fallecido años más tarde.

 

“YO CONOZCO MIS LIMITACIONES COMANDANTE…YO TAMBIEN, FIDEL CASTRO”

La forma como había obtenido el abordaje a Fidel Castro ya había impactado en algunos sectores de la prensa o diplomáticos y en la propia comitiva cubana, por lo que en horas de la tarde ese grato amigo que era Pastor Rodríguez, en ese entonces Consejero de la Embajada de Cuba en Quito, llegó hasta el canal para solicitarme las tomas del encuentro y me comunicó que me pedían que abra la conferencia de prensa que el Comandante daría ese 13 de agosto en Ciespal. En efecto, al día siguiente Fidel Castro se presentó a este encuentro con más de cien periodistas de todo el mundo que abarrotaron el salón. En la foto aparece mi reconocido maestro Luis Eladio Proaño, director de Ciespal, junto a Fidel y el embajador Eduardo Santos Alvite.

Envuelto en el ritmo veloz de la noticia uno no suele apreciar detalles. Pues, con el paso de los días pude rescatar un recorte de prensa que provenía del periódico Granma, diario oficial de Cuba, que en su edición del 28 de agosto de 1988, año 23, edición 35, reseña la totalidad de esa conferencia de prensa. Nótese el contenido de mis preguntas, que fueron tres y las respuestas del líder cubano, como pesaron para la historia que se vino con el paso de los días.

Veamos:

FRANCISCO HERRERA (CANAL 8).- Si hay algo que se ha censurado del sistema socialista cubano, del sistema socialista mundial, es algo que se denomina, por quienes son opositores a él, culto a la personalidad, lo cual motiva un cuestionamiento a la permanencia de los líderes al frente de dichos gobiernos. ¿Qué pasaría en Cuba si Fidel Castro deja el poder en estos momentos? ¿En qué medida el esquema político cubano podría soportar la ausencia de su líder, sin es que contemplamos este análisis del famoso culto a la personalidad?


(Aquí un paréntesis para una necesaria explicación. Fidel Castro fue famoso por destrozar a los periodistas que lo cuestionaban con sus repreguntas tenaces, yo había leído al menos dos casos con un periodista chileno y una canadiense. Tras haber lanzado mi cuestionante me enfrenté a la misma historia, con un líder histórico que me pedía explicaciones como tomándome una lección, con lo cual podía despedazarme… Pues, no, esta vez estuve preparado para aplicar la máxima del periodismo “Tú no eres la noticia, nunca discutas con tu entrevistado”) y el diálogo fue así:


FIDEL CASTRO.- Me parece que es una pregunta muy interesante. Pero ahora yo podría hacer una pregunta antes de darle respuesta ¿Qué es el culto a la personalidad? ¿Tú podrías definirlo?

FRANCISCO HERRERA (Canal 8).- Yo personalmente no, siento mi limitación en eso, Comandante.

 

FIDEL CASTRO.- Es que yo realmente también siento limitaciones para poder responder a las preguntas (RISAS Y APLAUSOS). 

 

Creo que la palabra culto a la personalidad es una palabra que acuñaron los soviéticos, y fue a raíz de no sé que congreso, allá en los tiempos de Nikita Jruschov, cuando analizó los problemas de la URSS con Stalin y analizó los fenómenos del stalinismo, utilizó la palabra culto a la personalidad. Pero no se sabe si el culto a la personalidad será porque una personalidad política tenga una estatua. Si eso es culto a la personalidad, yo no tengo ninguna estatua en Cuba, y algo más todavía: ni siquiera retratos en las oficinas del Estado, ni calles que se llamen Fidel Castro. Y, además, consta históricamente que una de las primeras leyes o decretos o decisiones tomadas por el Gobierno Revolucionario fue la de prohibir terminalmente eso, porque empezaban a surgir manifestaciones de ese tipo, que no se podía honrar a los dirigentes vivos con ninguno de tales homenajes.  

Si se entiende por culto a la personalidad el gobierno unipersonal, entonces no se puede hablar de culto a la personalidad, en nuestro país, puesto que cuando triunfó la Revolución, yo era Comandante en Jefe de un ejército victorioso, pero desde mucho antes me había preocupado por establecer ciertos principios de responsabilidad colectiva, de dirección colectiva. Desde que iniciamos la organización de nuestro movimiento, en plena clandestinidad, teníamos un grupo de dirección que analizaba y decidía los problemas.  

A mí me atribuían ciertas facultades. Yo siempre los problemas que debía resolver los discutía con un ejecutivo más pequeño, de tres personas, todos los problemas relacionados con los planes y la acción que debíamos llevar a cabo en nuestro país. 

Si por culto a la personalidad se entiende al ejercicio abusivo del poder, no se podría hablar de culto a la personalidad de nuestro país, donde el poder es compartido colectivamente por la dirección del Estado y fundamentalmente por la dirección del Partido. 

Si por culto a la personalidad se quiere significar lo que en algunas ocasiones yo he llamado la ley de Saturno -aquella ley que empezó a expresarse en los tiempos de la Revolución Francesa, que dio lugar a que alguien dijera que la Revolución, como Saturno, devoraba a sus propios hijos; y, efectivamente, así lo fue, porque un día caía la cabeza del rey o de la reina, otro día caía la cabeza de Mirabeau, o de Dantón, o de Robespierre, porque así fue la historia y todos conocemos un poquito de esa historia-, yo puedo asegurar que la ley de Saturno no ha tenido oportunidad de expresarse en nuestro proceso revolucionario. 

De modo que veo tantas diferencias, características tan distintas entre los proceso de la Revolución de Octubre, en la Unión Soviética, y en los procesos nuestros, que yo no veo semejanza. 

Si por culto a la personalidad se entiende el fenómeno de reelegir a los dirigentes, si se entiende que tienen la responsabilidad o la capacidad o la experiencia para dirigir algo tan difícil como un proceso revolucionario, entonces habría que hablar de culto a la personalidad en muchas partes. Habría que decir que hay culto de personalidad en Francia porque reeligen Mitterrand; culto a la personalidad en Inglaterra porque eligen y reeligen y vuelven a reelegir a la señora Tatcher; culto a la personalidad en España porque eligen y reeligen y vuelven a reelegir a Felipe González. Y no sé qué tiempo estará Felipe González en el gobierno. A veces los socialistas dicen que necesitan un largo período de 15 o 20 años. Si de eso se trata, de la continuidad de algunos cuadros o de algunos dirigentes en el poder, entonces habría que hablar de culto a la personalidad en muchos países. Incluso, con todo respeto, podría decir que hay culto de personalidad en la iglesia, porque eligen al Papa y el Papa sigue siendo Papa durante mucho tiempo, respetado y venerado (APLAUSOS)

…Trato de responder a tu pregunta a partir de ciertos elementos que puedan ser considerados como materia prima para elaborar la teoría del culto a la personalidad”.

 (Y cuando parecía haber terminado su ya larga respuesta, de pronto levantó su mirada y de forma deferente me redirigió la pregunta diciéndome “¿Algo más me quisiste decir?” lo que provocó murmullos en la sala porque parecía ya un diálogo entre los dos, con la sonrisa complaciente de Luis Eladio Proaño que dio paso a la pregunta) y me dirigí al Comandante diciendo:


FRANCISCO HERRERA (Canal 8).- Yo le preguntaba qué pasaría en Cuba, en el sistema cubano, si Fidel Castro sale del poder. 

FIDEL CASTRO.- A lo mejor marcha mejor Cuba, nadie lo sabe (RISAS Y APLAUSOS).

 No fue mas, en la lógica de una rueda de prensa una pregunta es suficiente, un duelo verbal como el que habíamos mantenido con mas de tres eran bastante e impactaron seriamente en la prensa, tanto que la edición del Granma lo tradujo íntegramente a varios idiomas quedando como evidencia para la historia lo dicho por Fidel Castro. Aparte de haberle cantado el cumpleaños feliz por los periodistas motivados por el periodista del diario francés Le Point, solo se permitió unas cuantas preguntas, creo que fueron seis o siete. Sin embargo, la trascendencia de lo dicho por el líder cubano solo se dimensionó con el transcurrir del tiempo. Yo tuve dos encuentros mas con el líder cubano, donde me reconoció como el periodista que le había obtenido de forma tan especial sus respuestas, pero eso es parte de otra historia que la conocen algunos gratos amigos.

 Lo dicho. He tenido la grata oportunidad de ser testigo privilegiado de la historia, de su historia, de las historias del sinfín de personas con las que he conversado de manera plural y democrática en un debate político interminable. Hoy, con el paso de los años, es quizás un buen momento para irles contando a todos para contribuir a la memoria colectiva. Mi reverente respeto y admiración por Fidel Alejandro Castro Ruz, me inclino ante su tumba y expreso mis sentimientos de paz por el gran hombre de su tiempo. (FHA).

 
Dr. Francisco Herrera Aráuz / periodista, abogado, politólogo. Director General de Ecuadorinmediato.com
Ecuamex: Agencia productora de contenidos editoriales para Ecuadorinmediato.com
Fuente Fotos: Archivo Personal Francisco Herrera Aráuz / Prensa Latina / Diario Granma



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