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Edición #4501 |  Ecuador, jueves, 23 de marzo de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores

EL TIEMPO (Cuenca) Las mujeres que mueven la cultura y las artes

2017-03-08 07:51:07
Cultura
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Presentamos una parte de la vida de cuatro artistas que han revolucionado el mundo cultural en Cuenca

Aunque las mujeres no siempre han sido visibilizadas, el arte ha sido un espacio en el que se han destacado desde hace décadas. Las mujeres que hoy presentamos son creativas, emprendedoras y desde sus especialidades aportan para mantener la excelencia en la música, el teatro y en las artes visuales. Son cuatro ejemplos de artistas que mueven la cultura y las artes en esta ciudad.

Gabriela Sánchez: La mente que dirige la Orquesta

Sentada en su oficina, frente a la dirección ejecutiva de la Orquesta Sinfónica de Cuenca, está Gabriela Sánchez. Lleva seis días en su nuevo cargo, está orgullosa y dice que este es un nuevo reto en su carrera. Ella se postuló, concursó y se quedó con la dirección. Parte de este logro se lo debe a su madre, un pilar en su vida, a su esposo que es el mejor compañero y juntos hacen un excelente equipo. También le agradece a su maestro, René Cardoso.

Sánchez cuenta con voz pausada que trabajó durante 14 años en la Bienal de Cuenca, pero este año decidió darle un vuelco a su carrera. Pasó de coordinar montajes de artes visuales al mundo musical. Detalla que su labor es aportarle a la institución en la parte operativa, lograr que se ejecuten los proyectos y velar por las finanzas.

La orquesta es una institución que tiene gran trayectoria, pero Sánchez llegó para mejorar, “si es que hay que mejorar”, dice con modestia y asegura que su meta es ver cuáles son los nuevos horizontes para lograr captar nuevos públicos. “Difundir las artes musicales y mejorar el servicio a la ciudadanía”, explica la directora.

Para Sánchez el arte en sí es un reto. Recuerda que cada edición de la Bienal de Cuenca era un reto al cambiar de las artes visuales a las musicales. Sánchez está dispuesta a aprender, “hay que trabajar en equipo, agradezco el apoyo de la junta directiva, del director musical, es una oportunidad para mí y ellos ven bien que una mujer colabore en esta institución”, comenta Sánchez, que es la segunda directora ejecutiva, la primera fue Angelita Sánchez.

Tiene 38 años y dos hijos. Su hija combina los estudios con la danza y el varón es deportista. “Mi esposo también está en este mundo del arte, somos una familia bien ocupada”, comenta y suelta una sonrisa. (EPA) (I)

Mónica Vázquez: Precursora del cine documental

A finales de los años 70 nadie estudiaba cine en esta parte del mundo. Los que decidían dedicarse al séptimo arte eran autodidactas y empíricos. Esta es la historia de Mónica Vázquez, que además era mujer, y en esa época ¿una mujer haciendo cine?, era extravagante. Ella era de las pocas mujeres que lo hacían y Mónica no conocía a ninguna otra, así que ni siquiera tenía en quien apoyarse.

Pero no le importó. Mónica decidió seguir su sueño, su pasión. Estudió periodismo y se graduó, aunque jamás se vio como reportera o dirigiendo una redacción. Lo suyo era el cine, en 1980 empezó a hacer documentales y películas, y lo hizo hasta 1991. “Empecé con un documental, después hice una película, Erosión de la Tierra, luego Madre Tierra Uno y en 1991 hice Madre Tierra II", comenta.

Mónica se encargó de todo. Fue directora, guionista y productora. Asegura que en un documental una sola persona hace todo eso, pero la producción de una película es más compleja. Tenía escasos recursos, así que reducían al mínimo el personal. Eran solo cuatro en el grupo, el camarógrafo, el sonidista, un asistente general y ella.

Era complicado encontrar los recursos para hacer las películas. Ella conseguía el financiamiento en congresos internacionales en donde presentaba el proyecto y la apoyaban. El dinero que le aprobaban tampoco era mucho, así que ella, antes de empezar a rodar, tenía todo preparado.

“La realización del guión y el rodaje es importante porque si uno logra hacer una buena película, puedes ser aceptada por el público y puedes hacer la siguiente”. Logró crear nueve películas, una de ellas es hecha en Santa Rosa, Azuay.

La producción se llama “Tiempo de Mujeres”. Es una película que tiene una situación de nostalgia de las mujeres que se quedaban solas en los pueblos mientras los hombres emigran a Estados Unidos para trabajar y enviar dinero. Pero dentro del rodaje ella da una salida positiva para las mujeres de la época, porque ellas se unían y lograban salir adelante.

En sus otras películas trata temas de las problemáticas de los años 70 y 80 cuando los indígenas eran explotados. También trata temas de la necesidad que pasaban los pueblos, sus producciones eran consideradas cine documental indigenista. Mónica dejó de hacer cine porque en 1991 conoció a su esposo, un alemán. Decidieron ir a vivir al extranjero. “Quise producir, pero no fue posible”, comenta. (EPA) (I)

María Eugenia Arias

es exigente y

perfeccionista

Es una mujer delgada, pero con un tono de voz fuerte. María Eugenia Arias es docente del Conservatorio Nacional José María Rodríguez desde 1986 y vicerrectora encargada desde septiembre de 2016. Cuenta que desde pequeña amó la música y la danza, así que tuvo que decidir por una de las dos disciplinas y eligió la música.

Entró al conservatorio cuando tenía 10 años. Estuvo tres años en danza y música, pero hubo un momento en que empezaron a chocar los horarios. El padre José Castellví, fundador de la Orquesta Sinfónica de Cuenca, tuvo un conversación con ella y le dijo que tenía que elegir entre la música y la danza.

Castellví le puso los dos escenarios: “Te casas, engordas y fin a la danza, en cambio la música, no”. Estas palabras fueron suficientes para que se decidiera por la música. “Aunque tenía más apego por la danza me convenció”, comenta Arias y suelta una sonrisa.

Desde los 11 años está dedicada a la música. El piano es su instrumento, lleva 30 años formando jóvenes, les enseña piano y toca con ellos piezas a cuatro manos. También está dedicada al coro de niños desde el año 2008, y con el tiempo la actividad coral se ha convertido en su pasión.

Además de su trabajo como docente, ahora Arias tiene el cargo de vicerrectora, que consiste en mantener la institución en pie de la lucha. “Tengo que velar por los intereses de los estudiantes, velar por el bienestar de los maestros, y pienso que lo más difícil es mantener el equilibrio entre los niños, jóvenes y el sistema de enseñanza”, comenta.

Arias asegura que faltan maestros y mejorar la infraestructura. Está decidida a lograr que el Ministerio de Educación responda, estará en lucha hasta ser escuchada. El conservatorio tiene 800 estudiantes en música y 120 en danza, comenta Arias, podría haber más cupos para estudiantes si aumenta la cantidad de profesores y el espacio.

Es feliz con su profesión aunque confiesa que es duro llevar a cuesta su trabajo y la familia porque es mujer y en el caso de la música “el hombre está por encima”, asegura, pero ella es disciplinada y perseverante. Se levanta entre las 05:00 y 06:00 y deja de trabajar pasadas las 22:00 También estudia una maestría. Su esposo y sus hijos son su apoyo incondicional, los que le dan ánimos para seguir. (EPA) (I)

Tatiana Olave,

la titiritera

Lleva más de 20 años como titiritera. Es amante de las obras de teatro, hace formación en estas áreas y para ella lo más importante que ha hecho en la ciudad es el “Titiricuenca”. Tiene seis años consecutivos frente a este evento y está trabajando para volver a hacerlo este año.

Olave es de Colombia, estudió administración de empresas en la Universidad de La Guajira, y justo en esa carrera conoció su pasión por el arte. Estaba en un grupo de teatro, empezó a viajar y a presentarse en diferentes escenarios hasta que decidió por el arte.

Conoció a su esposo y empezó a viajar por América haciendo arte. Olave decidió dedicarse a hacer títeres porque su madre era costurera y desde pequeña ella cosía. La madre también hacía muñecas de trapo para vender y de pequeña ella también la ayudaba. Así que fue fácil para Tatiana empezar a hacer títeres.

Sus maestros la ayudaron a perfeccionar las técnicas y aprendió a trabajar con el papel en Argentina. Además ella es actriz y narra cuentos, hace años hace cuentería, narra historia de mujeres y les dejaba mensajes de valores.

Hace dos años y medio frenó un poco el trabajo actoral porque tuvo un accidente, fue arrollada por un vehículo y se fracturó ambas piernas. Hasta ahora está en proceso de recuperación, ha incorporado sus muletas a la actuación y le ha ido bien, pero está más dedicada a hacer títeres y a compartir con sus hijos y su esposo.

Gracias a su trabajo, que le permite administrar sus tiempos, Olave ha podido disfrutar de sus hijos y su esposo. Para ella el arte es la vida y a través de esto ha podido ser más sensible y feliz

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