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Edición #4501 |  Ecuador, domingo, 19 de noviembre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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GANEN O PIERDAN ¿QUÉ VAN A HACER CON TANTO ODIO?

2017-03-27 07:42:00
Análisis
8315

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz / Ecuamex

Está a punto de terminar la campaña electoral ecuatoriana, una de las más duras que la política nacional ha tenido que soportar en el presente siglo. En esta, quizás más que en las anteriores, el factor común ha sido el odio político que ha salpicado a todos los actores directos o indirectos de la justa, asumiendo un enfrentamiento que ya ha provocado severos daños en sus filas, y que, luego de terminar la agitación politiquera tendrá impredecibles consecuencias entre quienes ganen o pierdan el poder, eso está visto, lo que no se predice es como asumirán tanto, pero tanto odio regado en el callejón de la historia política ecuatoriana.

La conquista del poder político en la nación siempre ha sido dura, se ha caracterizado por encarnizadas batallas, hasta con muertos de por medio, víctimas inocentes muchas de ellas que nunca se justificaron por cualquier motivo que este fuese, ya que las ambiciones de un político jamás se merecen la vida de nadie. Sin embargo, está demostrado que al ecuatoriano es fácil explotarle sus pasiones políticas y conseguir su voto promoviendo su odio hasta el paroxismo de la identificación total, esa que le mueve a ser partidario y ofender, atacar, zaherir o actuar en consonancia con esas actitudes preparadas para que reaccione contra el otro, el rival u oponente. Es decir, que se moldee el ataque a sus contrarios temporales del grupo o candidatura de enfrente, convirtiéndose en parte de una masa enfurecida que no mide consecuencias.

Explotar el odio político en una sociedad es la peor forma de llegar a conquistar el poder y, más fatídico se convierte en perderlo y quedarse con la herida abierta. Lecciones de la historia ecuatoriana son múltiples, pero la más cercana y que todavía deja una estela purulenta en nuestro tiempo fue el paso del socialcristiano León Febres Cordero por la presidencia allá entre 1984 a 1988. La preparación del ambiente previo fue dura y crítica, el haber destrozado a sus rivales con un lenguaje procaz, con diatriba, hizo del ambiente una especie de acto político infecto-contagioso que solo generó violencia y enfrentamiento verbal duro, durísimo porque “…así era León” según sus defensores. La campaña fue un enfrentamiento que a veces llegaba a tomarse a bala las poblaciones, como Riobamba hecho que fue en contra de oponentes en las calles incluido el obispo Corral de esos días previos a la elección de 1984. Total, le salieron rivales desde el mismo nivel de dureza hasta el alzamiento armado de “Alfaro Vive Carajo”, todo eso propiciado por el propio Febres Cordero que hizo de su vida política y su paso por el poder un toda una sucesión de hechos ingobernables.

 

Este último tiempo el odio político ha sido un factor común muy usado por todos los sectores actuantes en la campaña electoral para la toma del poder al 2017. Desde el simple calificativo o apodo burlesco hasta el enfrentamiento sañudo ha sido parte de este mal momento. Agitando el prejuicio, explotando la ignorancia, promoviendo el escándalo se usaron y se usan las redes sociales como las nuevas armas para faltar a la verdad, destruir la honra ajena y causar daños en su pasado como su futuro del otro, al que se mira como un objetivo a destruir hasta el fin de los días. Mirar los archivos de lo que es en este momento el estercolero de las redes sociales es como para arrepentirse que hayan sido seres humanos los que usen la tecnología para tanta miseria moral e intelectual.

He considerado ante tanto escombrero político que de todo ha quedado huella y eso se vio cuan mal puede ser usado en estos días, al dar el apoyo a uno u otro candidato sean Lenin Moreno Guillermo Lasso, lo que originó que salten en cascada las propias palabras, insultos, ofensas y otros dichos que alguna vez habían sido lanzados contra unos y otros, y hoy eran los cadáveres que saltaron del armario para ser los peores acusadores de sus incoherencias humanas.

Para el caso, lamentablemente, es la oposición actual la que peores antecedentes exhibe en esto ya que sus voceros regados en forma importante han sido frecuentemente quienes con el activismo de sus expresiones que azuzaban a la violencia contra su rival de turno, sea el gobierno, la derecha, los otros…, actuaron en turba propiciando un ambiente infestado de peleas y acusaciones. Mientras que el régimen en forma extraña disponía de recursos mensajes, fotos, archivos para responder o acusar a sus oponentes entrando en ese torbellino de insultos. Digamos que entre todos han labrado un futuro de ingobernabilidad porque de todo eso queda, si, queda y muy bien guardado en archivos de manos que pueden ser siniestras en un momento determinado para ser usados en contra de quien escribió, memeó¸ grabó, filmó o puso un audio resultado de la intemperancia del momento.

 

Y que puede pasar con todo ese ambiente infecto de odio para los dos grupos en pugna política por el poder, sean los AP o los de Creo-Suma. Todos ellos están señalados por haber actuado o caído en la trampa, por lo que sus escenarios posibles a futuro van a estar directamente relacionados con este punto y lo que dejaron como mala señal de su pasado.

¿Qué puede pasar si gana Alianza País y tiene opción de poder Lenin Moreno-Jorge Glas? Aquí hay un escenario de incógnitas, porque el estilo de Moreno no ha fomentado el odio político pero puede ser heredero de las inculpaciones en contra de Rafael Correa, que sigue moviendo pasiones fuertes en sus rivales. Su binomio Jorge Glas seguirá enfrentando las inculpaciones de corrupción – sin prueba algún hasta el momento – pero que ya son parte de este tinglado entran en una situación que bien podría calificarse con una opción de gobernable, ya que no ha agitado la bandera de guerra con sus rivales y el discurso ha sido a momentos respetablemente conciliador, lo que acerca y abre oportunidades del diálogo con la mano extendida que puede conseguir un alto grado de estabilidad en la nación en medio de sus crisis.

Sin embargo, les pueden afectar las propias contradicciones o los enfrentamientos internos que pueden ser altamente permeables a esas tendencias de odio o canibalismo político, que bien pueden manifestarse en quienes se sienten en el poder y ambicionan más. Ese es un enemigo oculto de mil máscaras que terminan siendo sus peores rivales.

¿Y si pierde AP? La experiencia habla de una severa lección que se puede aprender en el poder, y es cómo manejarlo desde fuera de él. Es decir, en este tiempo han identificado a sus rivales de manera precisa y, pueden usar esa información, como los mecanismos de control de la oposición. Puede y de hecho se explotarían todos los errores y males que cometa el régimen de turno. De hecho, AP viene de una historia de movilización y activismo social anteriores, que uso el odio político en su momento de manera efectiva y sinó, pregunten a Bucaram, Alarcón Mahuad, Noboa, Gutiérrez o Palacio.  La inestabilidad sería el problema recurrente más crítico al que enfrentarían los ecuatorianos en este caso, porque se trataría de pagarles con la misma moneda a los que les puedan derrotar. Esa es la lucha política ecuatoriana.

 

De otro lado: ¿Qué puede ocurrir si ganan Guillermo Lasso – Andrés Páez, y los de Creo-Suma? El binomio de la derecha hizo todo por llegar al poder usando el odio político como su herramienta más útil. En un Guillermo Lasso, frecuentemente crítico pero con severidad y altura, aunque frecuentemente se le escucha ofender a la capacidad de su rival Lenin Moreno, como buscando vengarse de algo. El arribo a la segunda vuelta lo controvirtió en su discurso y, para lograr el apoyo de algunos de sus enconados rivales, ideológicos, políticos y hasta personales, se vió obligado a acomodar sus conceptos como acceder a sus pedidos con el fin de asegurarse su respaldo y, con ello asumió también la carga de odio que ellos trajeron. Con el paso de los días si llega a Carondelet esa no es precisamente una garantía de estabilidad ya que esas rivalidades de ayer no son certezas del mañana, y pronto se convertirían en sensaciones de traición que gana enconados enemigos, se ha visto y se ha vivido esa experiencia.

Pero hay algo mas, las controversias que han surgido en la campaña, y que le han descompuesto al binomio de Creo-Suma son difíciles de sobrellevar en un futuro gobierno, de entre ellas, el conflicto de aclaración del patrimonio económico de Guillermo Lasso que le movió el piso de un momento a otro en los últimos días, o los conflictos en el manejo de fondos y situaciones personales de Andrés Páez, que no son aclaradas totalmente ya dan pábulo al ataque con deshonra desde estos mismos días y serán peores si son gobierno.

Las intervenciones violentas del candidato vicepresidencial hasta el extremo de la injuria, el ataque o la mentira falsaria, generan enfrentamiento con sus rivales oficialistas, que lo tienen en la mira con encono. Peor es el anuncio de Páez de violar las leyes y atacar a la autoridad electoral, lo que han movido desde la reacción con ira hasta la indignación de sectores que a no dudarlo le devolverán con dureza en el próximo gobierno si es del caso y es autoridad. De paso el ambiente y entorno en filas de la derecha denota incomodidad manifiesta entre los dos, entre Páez y Lasso, y sin duda influirá –estos, entre otros elementos políticos- lo que le dan un marco previsible de absurda inestabilidad e ingobernabilidad si llegan a ganar estas elecciones.

¿Qué puede pasar si pierde el grupo Creo-Suma? Pues, que el odio político se convertirá en un arma más letal. Sí, porque a esta falla de acceso al poder, esa carencia de diez años sin un espacio en el mismo los tiene resentidos y frustrados a muchos de los militantes de esa alianza de la derecha política ecuatoriana. A no dudarlo, la inestabilidad y confrontación serán agitadas como un Odio de clase similar al reclamo de los atunes a Manabí, por no haber votado por ellos. Es decir, los grupos poderosos, pudientes, reclamaran de las masas su respaldo y le cobrarán en venganza y con odio el no ser preferidos en las urnas. Eso se convierte en boicot económico productivo para crear la sensación de caos en el mercado que solo se soluciona si ellos están en los cargos. A ese tipo de odio político debe estar preparado el Ecuador para este caso.

 

De esta lucha enconada por la conquista presidencial de la nación, ha de sacarse una lección muy dura, que sale del enfrentamiento de conceptos destructivos entre lo que a los oficialistas les motejaron como “borreguismo”  y que ahora, por el comportamiento de la oposición se los ubica con el calificativo que usó el propio Febres Cordero de ser “perros con hambre” que busca a dentelladas ganar las elecciones para saciar todo su fracaso; pues sí, es duro tener que mirar como se despedazan entre ecuatorianos a los que les ha movido el odio político.

Entonces, queda en claro que ellos han sido, son y serán víctimas de haber usado ese factor como su principal arma de combate, que dura moraleja salta la vista: El odio político es la peor forma de llegar al poder y es la menos útil para mantenerse en él. (FHA).

Dr. Francisco Herrera Aráuz es Director General de Ecuadorinmediato.com
Ecuamex: Agencia productora de contenidos editoriales para Ecuadorinmediato.com

Fuente Fotos:
Ecuavisa.com/agepeba.org/es.news_front.info/ElTelegrafo.com


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