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Edición #4501 |  Ecuador, lunes, 25 de septiembre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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ECUADOR: REQUIEM POR LAS SABATINAS Y LA DEBILIDAD DEL "ESTADO DE OPINIÓN"

2017-05-29 20:00:00
Análisis
10939

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz/ Ecuamex

El tema sigue en la plena interrogante, esa misma que le ha mantenido en el último mes al Ecuador ya que no se define en que terreno pisará el nuevo gobierno de Lenín Moreno y cómo va hacer con la comunicación en el país. Las primeras palabras, acciones y reacciones han lanzado una duda mas sobre si es acertada la decisión de haber eliminado las sabatinas o si está perdiendo terreno el primer mandatario frente a un sector de la prensa ecuatoriana que quiere imponerse nuevamente por sobre el gobierno y el estado nacional.

 

Días antes de la posesión del presidente Moreno se comenzaron a extender una serie de inquietudes entre los diversos sectores de apoyo y respaldo a AP y la revolución ciudadana: ¿Cuál sería la política de comunicación social del nuevo gobierno ecuatoriano? No, no hubo respuesta alguna y la incertidumbre del no saber que vendrá mantuvo alta la expectativa en medio de rumores, junto a una serie de exigencias de parte de la oposición que, pese a haber perdido las elecciones, reclamaba hasta con abuso que el diálogo con la mano extendida de Moreno, incluya la eliminación de la Ley de Comunicación y el manejo de una libertad de expresión total, amplia, tan amplia que tolere todos los excesos de la prensa.

El Presidente Lenín Moreno, en medio de su discurso de posesión el 24 de mayo de 2017, cuando anunció que no volvería a hacer los enlaces sabatinos, recibió una serie de extraños aplausos y unos cuantos ¡bravo! que más bien parecían bofetadas provenientes de los neo-morenistas subidos al carro del triunfador a última hora. ¿Por qué?, pues porque minutos antes se había despedido con los mismos aplausos a Rafael Correa, el mandatario que se había sostenido con uno de sus pilares vitales de su gobierno con esa política de comunicación que incluyó a las sabatinas como su punta de lanza más importante para defender a la revolución ciudadana. El aire de contradicción se sintió en el ambiente poblado de quienes se supone son los miembros del mismo partido que aplaudían con censura lo que ayer disfrutaron con complacencia. Entre todos ellos le entonaron las notas fúnebres a esa acción comunicacional.

La decisión del Presidente Moreno, anunciada en medio de la solemnidad de su discurso, en un marco de proclamación de una necesaria cercanía con la prensa nacional, a la cual se le anunció una plena garantía de libertad de expresión como alma de los pueblos, en el fondo fue un llamado al periodismo ecuatoriano a que entienda la grave situación en la que nos hallamos desde hace tiempo atrás de un pueblo que reclama de esa prensa la debida comprensión a cambiar de actitud y defender la verdad, honestidad y ética. Pues bien, era evidente que el mandatario había resuelto ceder terreno a las presiones de quienes, abusando de ese diálogo convocado, esperaba una respuesta favorable a que se ejerza el derecho a la libertad de prensa con la debida responsabilidad a contraparte.

Minutos después de tal concesión a la prensa y oposición le estalló a la nación la cruda realidad.

Mientras Lenín Moreno seguía con su discurso el ex presidente Correa era llevado de urgencia al hospital del IESS en Quito, con un cuadro de neumonía que se había complicado en las últimas horas de trabajo agotador. Pues bien, echando al trasto de la basura el llamado de Moreno, una periodista del diario Expreso de Guayaquil decidió cambiar la verdad por venganza y escribió en su edición digital que el ex mandatario era ingresado en el sanatorio con un cuadro diarrea y deshidratación todo por la entrega del poder, en un afán notorio de ridiculizar a Correa. Por supuesto, tan mal tratamiento de la nota, que minutos después era contrastada con la verdad por sectores de la prensa responsable, generó el destape de las miserias y bajas pasiones en las redes sociales que por supuesto el diario sabía que se iba a provocar y que había resuelto hacer caso omiso al llamado a decir la verdad en sus páginas que se le estaba pidiendo. Tuvieron que pasar largas horas para que AP entienda la necesidad de volver a comunicarse con la nación y exponer su información del lado del saliente ex presidente pero, desde el régimen no, no se entendió el tema, pese a que se supone tienen la misma línea con el antecesor del que, al menos se esperaba, exista un grado de respaldo ante la gravedad de los ataques que desde ese momento se han intensificado en su contra.

Un día más tarde, el jueves 25, el corresponsal de la CNN en Ecuador, al inicio del encuentro con la prensa extranjera le reclamó al mandatario Lenin Moreno porqué había llegado en auto al centro ceremonial de Cochasqui, mientras que a él le había tocado caminar unos cuantos kilómetros. La respuesta tinosa del presidente que pedía un grado de cordura y comprensión ante tan agresiva actitud – a modo de disculpa- recibió solo una dura justificación del periodista que le dijo “es que tenía que desahogarme”. Esa es precisamente la visión más aproximada del nuevo momento de cierto sector de la prensa, el buscar desahogarse es un significado crítico de querer hacer pagar las culpas del antecesor al nuevo presidente. Al parecer esa consigna de frustración acumulada ha logrado ya extenderse en esos sectores de la prensa, que al parecer usaran sus medios para desfogarla.

Y para completar esta sucesión de escenas de carencias e incertidumbres, pues, el titular del diario La Hora, del viernes 26 anunciaba que “Moreno desmonta 6 políticas correistas” en primera plana a tres columnas, mientras que al interior la noticia solo hacía referencia al ofrecimiento de revisar la política educativa intercultural bilingüe. Es evidente que por el dato de prensa se trata de forzar una confrontación –no solo de estilo- entre Moreno y Correa, sino que el nuevo gobierno tiene que acabar con lo hecho por su antecesor y, ya, aunque sea mal pero rápido, lo cual vuelve inexplicable a esa exigencia de un sector de la prensa que busca satisfacerse en lo suyo antes que reflejar una verdad en sus páginas.

 

Lo cierto del hecho es que en estos momentos el Presidente Moreno Garcés enfrenta una severa carencia de respuesta ante estos hechos reseñados. El implementar una política de comunicación desde el equipo gubernamental debió entender desde hace días atrás el momento político en el que asume Lenín Moreno. Sí, debe comprender que es heredero de un régimen controvertido para cierta prensa, que hará todos los esfuerzos por cargarle las culpas y que debe tener una sindéresis coherente con el mandatario anterior, del cual es originario y continuación. Debe mantenerse una imagen de respetabilidad prometida por su nuevo mandatario, para con el anterior como con el propio gobierno que lleva adelante, que no es fruto de una sola persona sino de toda una militancia que los llevó al cargo, por lo que no deben olvidarse en ningún momento de aquello sin que signifique atadura de ningún tipo pero tampoco deslealtad negativa.

El triple cuadro presentado da a entender que en algunos sectores de la prensa nacional se les hará difícil entrar en la onda del diálogo y la acoger mano extendida del Presidente Moreno, porque están en la lucha por el poder perdido. Se ubican en el mismo saco de las frustraciones, venganzas y desahogos y, por ende, han tomado el llamado de Lenin Moreno como una especie de clarinada de alerta para lanzarse de nuevo a tratar de imponer sus conceptos desde sus espacios, a fin de confrontarse con el régimen porque ese es su juego y, lo saben jugar muy bien, dando con estas acciones una prueba puntual de que aquí con ellos no hay diálogo que valga porque en su lógica de comportamiento “ante la prensa la mejor ley es la que no existe”.

Dicen que en comunicación política la primera imagen es la que impacta y persiste. Pues bien, el discurso conciliador con el que se inauguró el Presidente Moreno puede dar la impresión de ser una especie de concesión graciosa a la oposición que ha logrado imponer algunos de sus reclamos y exigencias que las tenían contra Rafael Correa. Al hablar en su intervención el mandatario ecuatoriano logró cautivar ciertos oídos que, al parecer, dan muestras de satisfacción no solo porque pudieran ser aceptados sus pedidos, sino porque con ese aire de triunfo se aprestan a incrementarlos, a subir la vara, a pedir mas. Entonces, la percepción inicial es de fragilidad y/o debilidad manifiesta con la cual se puede jugar en la comunicación a futuro, tanto que se le presenta ya al nuevo mandatario como desmontando el correismo para con ellos como si hubiesen ganado las elecciones con el grupo con el que se alinearon y por ende se está imponiendo su criterio, creando ese “estado de opinión” tan ansiado por esos grupos de poder ahora aplaudidores del régimen posesionado. El nuevo gobierno no ha tenido el cuidado de enfrentar esta imagen y debe tener muy claro que si se extiende aquello se convertirá en su debilidad más crítica.

Sin embargo, hasta aquí lo que ha ocurrido es que ciertos sectores de la prensa son los que se han mostrado con sus equivocaciones, intolerancias y desahogo; el régimen no lo ha hecho. Es mas, no ha anunciado una política de comunicación con la cual sobrelleve su gobierno, la cual le sirva para allegarse a la gente, pero es claro que debe entender que las libertades de Expresión, Comunicación, Información y Pensamiento no son solo y únicamente para la prensa sino que deben ser concebidos como DERECHOS DEL CIUDADANO, Sí CIUDADANO ese que reclama el que siempre debe tener preferencia por sobre la prensa, esa que no quiere tener leyes ni controles y ser regulados por su propia gana.

 

El haberle cantado una especie de réquiem a las sabatinas le dio paso a que se impongan en cuestión de horas ciertas falsedades y mentiras, las cuales están imperando hasta el momento, mientras que en una buena parte de la nación hay añoranza y reclamo por ese espacio vacío que antes tenía a su presidente rindiéndole cuentas. Pero, hay que entender que Lenín Moreno no es Rafael Correa y, no va a sobrellevar en esa forma su cercanía a la nación, por lo que deberá dar una respuesta urgente a esa comunicación acertada frente a la imposición veloz de un concepto prefabricado en contrario que lo puede terminar destruyendo como se han dado casos en la historia reciente de Ecuador. (FHA).

Dr. Francisco Herrera Aráuz / Director General del Sistema Ecuadorinmediato.com
Ecuamex: Agencia productora de contenidos editoriales para Ecuadorinmediato.com

Fuentes: Fotos ANDES/Metro.com/

 

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