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Edición #4501 |  Ecuador, lunes, 25 de septiembre de 2017 |  Ver Ediciones Anteriores
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USANDO EL DIALOGO NACIONAL COMO SI FUESEN "PANTALONES PLOMOS"

2017-07-10 20:42:00
Análisis
8534

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz /Ecuamex

Nada peor que las veleidades en la política, son de las más perversas actitudes las que le marcan a un opositor u oficialista, contrario o similar. A estas horas en Ecuador por la convocatoria del Presidente Lenin Moreno a dialogar a todos los sectores, movió a que aparezcan esas conductas veleidosas y censurables, porque no son más que míseras dobleces que les adornan a una serie de personas y grupos políticos, que se proclaman conversadores, mientras sus insultos de ayer son guardados por hoy y seguramente usarlos mañana. Parece que han resuelto usar "pantalones plomos" para combinar con todo.

Parto con la anécdota para justificar el titular. Eran los primeros días del 90´que visité Santiago de Chile, que todavía sufría los efectos de la tiranía sangrienta de Pinochet. Entonces, conversando con un padre de familia scout, don Luis Tapia, me decía indignado que buena parte de culpa de lo ocurrido con los muertos, desaparecidos, exiliados como la crueldad de la dictadura se la debían al partido que más daños nos ha causado en América Latina, a la Democracia Cristiana, que en el caso chileno actuaron “como los pantalones plomos”; o sea: tal como esa prenda combina con todo, pues ellos se acomodaban fácil con todos hasta terminar manchados, porque en verdad en este tipo de prenda los lamparones y la suciedad son los que más destacan una vez usados, eso siempre termina mal, dijo.

Ocurre que en nuestra lucha política como la que hemos soportado a lo largo de los diez años de gobierno de Rafael Correa, nos vemos a todos enfrentados en grupos constituidos que han defendido a su modo y manera sus intereses propios y ajenos. Nadie podrá negar que este tiempo nos dejó marcados y, en definitiva, la confrontación tuvo sentido por el poder con definición de clase, de ideología, de historia política, de antecedentes nefastos entre quienes le hicieron bien o dañaron a la patria, con severas incriminaciones de parte y parte.

La campaña electoral que pasamos fue un cruel reflejo de cuanto odio sigue pugnando en el ambiente. Los ataques fueron y vinieron poniendo en el centro a Lenin Moreno y a Jorge Glas, ya que en contra ellos se dijo de todo, con calumnias e insultos que se resumen en una frase pronunciada en pleno proceso por el doctor Simón Espinosa, miembro de un grupo anticorrupción que dijo suelto de huesos en Teleamazonas: “Jorge Glas es un bribón y Lenin Moreno también” todo por ser en los dos casos vicepresidentes de Correa, al cual no lo quieren volver a ver, ni a él ni a sus adláteres o seguidores y quisieron explotar ese pánico para impedir su llegada al poder.

La más miserable de las actitudes que se puede mirar en nuestra clase política es cuando busca disimular con hipocresía los insultos y ofensas lanzadas en una campaña electoral. Bajo el grito cobarde que argumenta que “en una campaña se dicen muchas cosas” siempre ha justificado que lo que dijo en contra de sus rivales era falso, que sus acusaciones eran temerarias y que sus promesas no van a ser cumplidas. Esa frase demuestra la miseria humana y ha sido pronunciada con frecuencia por los ex candidatos, ganadores o perdedores, para justificar su comportamiento delictivo, porque quitar la honra, acusar sin pruebas y estafar a la fe pública son delitos y quien comete delitos es un delincuente. Como si fuese película repetida esa es el pretexto que tenemos a mano en este momento tenso de la vida nacional.

 

Llegado al poder el presidente Moreno Garcés, marcó su presencia con dos definiciones: una, tener su propio gobierno a su modo y manera separándose desde el primer momento de su antecesor Rafael Correa por una “cuestión de estilo”; y, dos: llamar a un diálogo nacional urgente para reconciliación entre todos para meter a la clase política en un plan pacificador, en vista de que nos habíamos polarizado demasiado. Las dos pautas del nuevo gobierno se empezaron a poner en práctica en segundos, así como se lee, en los segundos mismos que se dio el régimen como para no perder tiempo y grabar en la conciencia colectiva de que existe una tendencia de cambio efectivo reclamado sobre todo por los opositores a Correa, que esperaron la respuesta de Moreno, dando ellos también la sensación que el momento había llegado.

Si se mira con precisión el recorrido de los hechos en estas últimas semanas el régimen ha aplicado estas dos tendencias con fuerza y rigor. Nuevo estilo, que hace la diferencia y, diálogo que convoca y une, están en marcha dándole al gobierno de Moreno Garcés dos factores importantes: tiempo para asumir y espacio para gobernar. Como es lógico pensar el pero surge cuando el actuar de esa manera sabe que va a provocar reacciones, que entiendo el grupo político debe haber tomado las debidas previsiones, ya que al parecer no todo está saliendo como se había calculado debido justamente a las veleidades de la clase política nacional, que no ha parado de ser como es, y por supuesto jamás cambiará porque un mandatario lo pida.

Es evidente que una cosa es el diálogo para la foto, la toma de televisión y en el despacho presidencial en Carondelet pero distinto es el comportamiento en la vida real. Así, algunos alcaldes y partidos de derecha van al diálogo y anuncian apoyo al régimen, pero no dejan el acto de la traición de lado, como el caso de SUMA a cambio del apoyo a Rodas, para dar la espalda a Lasso y CREO.  Nada queda de lado para los socialcristianos que se comprometen a luchar junto a Moreno contra las drogas, pero no se sabe cómo se comportaran sus huestes o asambleístas, mientras la ID, Paco Moncayo o CD acuden, dialogan y dicen aportar con sus posiciones pero al final queda una estela de dudas de estos encuentros y ningún saldo concreto.

 

Los peores resultados salen del encuentro con la CONAIE, que recibe de entrada un beneficio a sus reclamos constantes como la casa por cien años, y la amnistía a una serie de dirigentes enjuiciados. En horas cambiaron el panorama de apertura para convertirlo en exigencia y, del descontento de haber recibido “caramelitos” se pasa al tono altisonante de pide más y más, sin considerar al resto de la nación que observa azorado como el desplante es la norma para contestar al llamado al diálogo nacional.

El otro mal momento se lo da el grupo Fuerza Ecuador alrededor del clan Bucaram. No se puede aceptar que el diálogo se convierta en motivo de diatriba, y si bien la concurrencia da un mensaje de apertura por parte de Abdalah Bucaram Pulley, muy contradictorio es su comportamiento que reclama no más insultos ni odios al enconarse en una disputa verbal contra las damas de Alianza PAIS, o que su hermano Jacobo siga elevando el nivel del conflicto por twitter hasta un punto extremo, porque se los ve como personas que van a cumplir con un diálogo con Moreno mientras ofenden y atacan a Glas, aprovechando la oportunidad del encuentro con el presidente para descalificar al vicepresidente; nada bueno se puede esperar de ese intento de diálogo.

 

Transcurridas unas cuantas horas de los encuentros, Lenín Moreno Garcés debe enfrentar una percepción de traición en sus propias filas, que hasta el momento no sabe cómo dar respuesta satisfactoria. ¿Por qué una actitud tan positiva como el diálogo trae tantas críticas entre sus gentes? Pues, debe ser el momento –digo yo- porque no es oportuno creer que si bien el presidente considera necesario perdonar y olvidar las ofensas en su contra por sus rivales políticos, no puede pedir lo mismo a sus seguidores, votantes y militantes de AP, porque ellos recibieron duramente las ofensas de los opositores y se pelearon por la honra del mandatario hasta llevarlo al poder, para luego ver como con una veleidad aceitosa esos mismos ofensores se sientan a la mesa puesta por el señor Moreno Garcés como si nada. No, hay mucho tiempo y demasiados insultos acumulados como heridas abiertas en la militancia del oficialismo como para zanjar diferencias solo con el pretexto de pensar diferente, y obligar al perdón por decreto.

Tampoco ha sido positivo el cambio de estilo para diferenciarse del expresidente Rafael Correa, porque desató una especie de guerra de asesores que manejan los mensajes y conceptos oficiales en las redes sociales para responder a las críticas que hace el líder de Alianza PAIS, para recordarle a Moreno su correspondencia con la Revolución Ciudadana. A todas luces se nota que el talante intolerante que se da en varias de las respuestas del twitter deja entrever que ese No es Lenin Moreno y, está demasiado caliente el paso de Correa Delgado por la historia como para borrarlo tan fácilmente. El rodearse de personas con sus resentimientos contra el pasado gobierno y sus gentes no ayuda para nada al ambiente que le merece una actitud tan conciliadora porque le dan peleando al Presidente, dando así la impresión de ser una venganza de miristas, como fuera proclamada con complacencia en su momento por el oficial de inteligencia y socialcristiano Mario Pazmiño, que hasta ahora parece haber acertado.

Peor quedan las cosas cuando saltan denuncias de presuntos pactos y entrega de cuotas de poder, control de sectores estratégicos o embajadas a pudientes personajes que asoman de manera inexplicable sumados al espíritu de la revolución ciudadana que el presidente Moreno defiende. El conflicto que ha saltado con la presunta participación en CELEC del bucaramato solo marca la polémica y le va a perseguir como sombra al nuevo régimen desde su inicio, porque implica un paso atrás a los tiempos de pactos y componendas, al tiempo de controvertir la imagen de un personaje cercano como Eduardo Mangas, al que se le van fijando las culpas como rumores de malos actos, que hasta ahora no es desmentido de manera clara por el régimen.

Viendo todo este punto crítico de conflicto, uno se pregunta con prudencia en todo esto ¿Cómo se sentirá el vicepresidente Jorge Glas? La verdad es un momento incómodo para el segundo mandatario, ya que debe mirar el espectáculo veleidoso que da la oposición al acudir al diálogo con el mandatario mientras lo insulta, lo acusa y lo quiere llevar al juicio político con destitución. Debe ser preocupante que todo esto se dé sin el pronunciamiento de respaldo político a favor del compañero de fórmula que llegó al poder y hoy gobierna. Queda para el sentimiento popular lo cruel de una frase que dice: “Si la acusación de tu enemigo te inculpa, el silencio de tu amigo te condena”.

 

Como se puede apreciar el panorama no puede ser más repudiable por los comportamientos acomodaticios de quienes antes no exhibieron decencia frente al actual mandatario, y ahora simulan pasar el rato dialogando con ese espíritu de pantalones plomos como queriendo combinar con todo, queriendo quedar bien y seguir melando del poder de alguna forma. Se da por seguro que ese es el mejor camino para el fracaso, porque siempre habrán aprovechados o mercenarios que usaran ese esfuerzo conciliatorio para su propio beneficio con saldo negativo para la ética política nacional, porque van a terminar manchados. ¿Preocupa, verdad? (FHA)

Dr. Francisco Herrera Aráuz / Director General del Sistema Informativo Ecuadorinmediato
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