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Edición #4866 |  Ecuador, jueves, 20 de septiembre de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
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Gobierno de presidente Moreno "le metió a Ecuador en el conflicto colombiano", coinciden Mario Ramos y Mario Pazmiño (AUDIO)

2018-04-10 07:13:00
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Abril 09 - Mario Ramos y Mario Pazmiño

Expertos aseguran que desde firma de acuerdo en Pereira, autoridades ecuatorianas se involucraron en situación de país vecino

El director del Centro Andino de Estudios Estratégicos, Mario Ramos, y el coronel en servicio pasivo y exdirector de Inteligencia, Mario Pazmiño, analizaron la situación que se vive en la frontera norte del país a propósito de los ataques y el secuestro de un equipo periodístico de diario El Comercio. Ambos coincidieron en que, desde la firma del acuerdo entre Ecuador y Colombia, en Pereira, al país, el gobierno del presidente de la República, Lenín Moreno, "le metieron en el conflicto colombiano".

“El país inicia una etapa en la cual arrancamos una guerra asimétrica en los primeros pasos, me refiero, específicamente a la demarcación de zona con objetivos claramente definidos sobre métodos y técnicas atípicas para crear terror en la población, generar una falta de acción en la fuerza pública y crear, por otro lado, una magnificación de un evento o atentado terrorista a través de los medios de comunicación para generar un clima de incertidumbre en la zona en donde se está desarrollando”, mencionó.

Según comentó, este es un problema que no solo se presenta de un día a otro, sino que viene desde hace varios años atrás y tiene su cúspide luego del proceso de paz. Recordó que tras la firma, no todos los frentes guerrilleros se plegaron a este proceso debido a que los escenarios que planteó el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, no consideró el punto de vista del guerrillero común. “Ahí se da la ruptura entre el Secretariado y la base, lo cual facilita que estas organizaciones comiencen a separarse del proceso como tal”.

“Según fuentes de Inteligencia colombiana, se habla de que el 10% del pie de fuerza que tenía las FARC es el que está en la disidencia, la misma que está creciendo porque, en los campamentos en los que se están ubicando en Colombia, están comenzando a desertar, desde esos campamentos a las disidencias”, explicó.

A su criterio, el punto grave es que, en este clima comienza a aparecer un nuevo actor, que está conformado por los cárteles internacionales de narcotráfico, que generan un desbalance posicionándose un nuevo efecto denominado “globo”, que es el momento en el que se empieza a apresurar las acciones de control en Colombia sobre los cultivos, los lugares de acopio y las plataformas para sacar la droga.

“Lo que esto genera es que estas acciones se hagan en otros países donde los conceptos de seguridad son más débiles, las estrategias de defensa y seguridad son menores como Venezuela, Ecuador, Panamá, etc. Ese efecto globo se traslada al Ecuador y el país cambia de estatus. Seguimos y las autoridades siguen pensando que estamos en un país de tránsito en donde no pasa nada y están equivocados. Estamos en una nación de acopio y de plataformas internacionales de distribución, siendo un problema sumamente grave”, precisó.

Marco Ramos, de su lado, recordó que el conflicto colombiano tiene alrededor de 50 años o más y no ha sido “contagiado”, especialmente, en su faceta violenta al Ecuador gracias a una postura internacional de no involucrarse en un problema ajeno a los intereses. “Esa postura debe mantenerse porque cuando se toma parte de un conflicto, la contraparte afectada va a contrarrestar o a verte como un enemigo”.

En ese marco, dijo, en el 2002, cuando se desarrolla el primer Libro Blanco de la Defensa, se fijan, por primera vez, las amenazas al Estado ecuatoriano entre las internas y las externas. “Entre las externas está el conflicto colombiano y se dice, expresamente, que nosotros no debemos involucrarnos en él y que debemos evitar que se trasladen sus efectos al Ecuador”.

Como una amenaza también se estableció al intercambio comercial desigual, relató, y precisó que en dicho Libro no se ve solo al tema como puntos de orden militar, sino más integral. De ahí para adelante, los demás documentos de política de defensa, obviaron fijar las amenazas y se olvidaron de insistir en ellas. “Si tú no tienes claras las amenazas, ¿cómo puedo hacer un plan nacional de defensa e inteligencia? Ahí está el gran problema”.

“No es que ahora apareció el conflicto colombiano o la amenaza de contagio o de que se pasen las bandas criminales. Lo que pasa aquí es que no ha habido una persistencia y constancia en las políticas de seguridad y defensa y creo que el tema, a veces, se vuelve –por cuestiones políticas e ideológicas- muy mediático”, precisó.

Pazmiño coincidió con Ramos al decir que siempre la política ecuatoriana y la posición del Estado ecuatoriano fue no involucrarse con el conflicto colombiano, lo cual se ha mantenido por siempre. “¿Qué pasó en Pereira, en la sexta cumbre binacional?, ¿por qué el Ecuador, tan suelto de huesos con sus autoridades, va allá y se entrega al conflicto colombiano?”, cuestionó.

“Aceptaron cosas importantes, la primera es cuando los ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores de Colombia dicen que han resuelto, entre los dos países, realizar operaciones militares conjuntas, la creación de una fuerza militar conjunta. Segundo, el Ministro de Defensa de Ecuador con el colombiano dicen que es necesario ocupar destacamentos militares conjuntos. Fíjense la gravedad de las cosas”, lamentó.

Pero reprochó que hay un tercer elemento y es en el que se hacen declaraciones por parte del Ministro colombiano, acerca de que el Ecuador ya había aceptado enviar altos oficiales, en el grado de generales, para formar parte de los Estados mayores operativos en esta fuerza multinacional que se estaba formando en Colombia. “Eso implica que el Ecuador entraba directamente a un conflicto y se hacía parte de este”.

“Lo más grave de esto es que no es que la amenaza del narcotráfico es la más grande que tiene Colombia y es que estas estructuras no solo van a atacar al ejército colombiano, sino a las dos partes, con Ecuador incluido. Recuerden la segunda parte de la prueba de vida de los periodistas secuestrados, que no van a para con las capturas ni con los ataques en territorio ecuatoriano hasta que el señor presidente Lenín Moreno no elimine el acuerdo binacional firmado con Colombia en Pereira”, relató.

Para Mario Ramos, “nos metieron en el conflicto” colombiano y para ello ha contribuido la “irresponsabilidad” del gobierno del presidente Lenín Moreno porque él ha desconocido la posición histórica de política internacional en relación específica con el problema de Colombia de no involucrarse con aquello. “De un plumazo ha borrado décadas de una postura ecuatoriana que ha logrado mantener en paz a nuestro país”.

“Inclusive, en los peores momentos del Plan Colombia, en donde hubo mucha presión para que el Ecuador se involucre, pudimos resistir como Estado y no nos metimos en él. Tampoco lo hicimos en el conflicto peruano con 20 años de guerra civil en ese país. Hemos estado rodeados de fuertes conflictos político-militares en Colombia y Perú y hemos logrado salir adelante, lastimosamente, Moreno está cambiando eso”, reclamó.

Alegando además, que la posición de actores políticos también ha contribuido para eso. Lamentó, por ejemplo, los pronunciamientos del exalcalde de Quito y exasambleísta, general Paco Moncayo, al decir que el secuestro que se produjo es una declaración de guerra. “La cosa no es así de simple. Es un delito que tiene que ser perseguido, pero no es una declaración de guerra. Los secuestros se producen en todos los Estados”.

“Cuando se considera este problema, con estas cosas de tanta magnitud, bajo el pronunciamiento de una declaración de guerra, pasa lo que está sucediendo en México. Tenemos ahí un Estado fallido, Municipios tomados por el crimen organizado, un Estado que no controla ciertas partes del territorio. Esa estrategia lleva a eso y por aquello yo insisto en que el Ecuador debe sostener y desarrollar la política de seguridad integral, que debe enriquecerse, fortalecerse y mantenerse”, enfatizó.

Si bien hay debilidades en la frontera, comentó, no hay punto de comparación con lo que pasa en Colombia. “Aquí sí hay hospitales, carreteras, presencia de seguridad pública. Muchas veces, incluso, se llegó a decir que nosotros no limitamos con Colombia, sino con las FARC. No hay comparación, por eso, si bien hay debilidades, sí hay presencia del Estado en la línea de frontera”.

Para Mario Pazmiño, hay que analizar por qué comienza este principio de guerra asimétrica, por lo que aseguró que existe un gráfico en donde se establecen los dos grandes corredores: El del Pacífico y el Amazónico. Van desde un poco más arriba de Tumaco, atravesando todo el Ecuador por el Pacífico, hasta Piura. “Por allí pasan precursores, armamento, munición, explosivos, droga, personas. Ese corredor está sobre los centros de acopio del país y sobre las plataformas internacionales de distribución, que son los puertos y aeropuertos que están en la Costa ecuatoriana”.

El segundo corredor nace desde Mocoa, Puerto Asís, baja por Sucumbíos y llega hasta Baños, en donde se bifurca y se dirige hasta Esmeraldas, Manabí, Guayas y El Oro. “Pero, ¿por qué toma especial importancia el corredor Pacífico?, porque ahí se da una operación, desde el año anterior, en donde se da un enfrentamiento. El grupo GEMA y militares intervienen en una caleta, pero ya son repelidos por este tipo de organización disidente”.

“No se da mucha atención en los medios de comunicación, esa fuerza salió y, posteriormente, se da un segundo enfrentamiento en el operativo Impacto XIII, en el cual cae una caleta que era un punto de acopio del corredor de movilidad que tenía a cargo Guacho. Ahí aparece Guacho. Esto fue en Esmeraldas el 12 de enero de este año, días antes del bombazo. En ese operativo caen 3 personas detenidas a más de la eliminación de sus recursos. Entonces, lo que hay es una represalia de este grupo disidente de Guacho”, relató.

Contando además, que tras este operativo, los miembros de este grupo le advierten a las autoridades ecuatorianas para que los liberen a fin de que no tomen represalias. “Les colocan un coche bomba allá e inmediatamente comienza una escalada de un sinnúmero de acontecimientos que están sucediendo aquí. Tenemos 7 ataques con explosivos, 3 enfrentamientos armados y una captura de secuestro selectivo”.

Pazmiño aseveró que desde hace varios años se han realizado distintas acciones en la frontera norte y que ahora por defender la soberanía de Ecuador lastimosamente se han cobrado varias vidas. “Se debe aclarar que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han puesto una cuota de sangre y de vida, porque son cuatro ecuatorianos que entregaron la vida para mantener nuestra soberanía y evitar que estas bandas de crimen organizado para que se sigan posesionando en el país”

Además, explicó que el mensaje de alias ‘Guacho’ a los Gobiernos de Ecuador y Colombia es claro: “lo que él quiere decir es que es una zona que venimos trabajando mucho tiempo atrás, a la que llegamos antes que ustedes y es una zona en la que nos vamos a quedar, les guste o no, ese es el mensaje, por eso son los bombazos”. 

Por su parte, Marco Ramos, explicó que a pesar de las presiones de Guacho y su banda delictiva es muy difícil que pueda persuadir a un Estado, pero el verdadero problema radicaría en que por estos temas Ecuador cambie su política exterior. “El tal Guacho puede existir, pero pensar que él puede persuadir al Estado ecuatoriano es aún muy lejano, tarde o temprano va a ser neutralizado y la banda capturada, pero me llama la atención que a partir de estos actos se cambie la política exterior de Ecuador y se adopte conceptos ajenos, eso me preocupa. El cambiar varias políticas que pueden afectar a la soberanía de Ecuador”.

Por este motivo el Coronel Pazmiño manifestó que el asunto es mucho más complejo y que si se suma los efectivos que existen en Ecuador y Colombia serían cerca de 20 000 hombres que buscan controlar a una narco guerrilla de aproximadamente 250 hombres. ”En Colombia está desplegada la fuerza de tarea colombiana ‘Hércules’, los mejores hombres de contra guerrillas móviles y cerca de 2000 policías, además aviación y apoyo aéreo, en Ecuador tenemos cerca de 10 000 hombres concentrados en una provincia y parte de la frontera, son en total 20 000 hombres más o menos para controlar una guerrilla de 250 hombres, pero no se lo logra hacer porque es una narco guerrilla dedicada al crimen organizado”.

Ante esto Ramos refuta que a pesar del apoyo internacional no se ha logrado terminar con este tema, por lo que los más importante sería enfocarse en el tema de inteligencia militar. “Con todas las capacidades militares y el financiamiento de Estados Unidos no han logrado acabar con el tema militar, porque este no es un tema militar, es más estructural y de concepto estratégico. Por eso no podemos asumir conceptos ajenos a nuestros intereses y deberíamos enfocarnos en la inteligencia militar que ya tuvo que haber identificado al tal Guacho y su banda”.

En respuesta a este cuestionamiento, Pazmiño subrayó que en el trabajo de inteligencia militar si existió información acerca de lo que ocurre en la frontera y que fue informado a las autoridades de turno pero no se hizo nada. “Hay información de lo que pasa en frontera y de lo que pasa, sino lo utilizan no es responsabilidad de inteligencia, sino de las malas condiciones político – militares que pudieron haber existido. Lo grave fue que se acusó al sistema de inteligencia de trabajar para otros y bajo ese pretexto se desmanteló toda su estructura. Con relación a la frontera norte existe un abandono de ambos Estados sobre esa frontera, a ellos les importa un bledo, por eso no hay programas de seguridad y desarrollo en la frontera  y eso lo  utiliza el crimen organizado y las narco guerrillas”. 

Para concluir su intervención, los especialistas fueron consultados en las alternativas que se deberían tomar para afrontar este conflicto en la frontera norte, a lo cual Marco Ramos respondió que uno de los puntales principales es el fortalecimiento y liderazgo en las Fuerzas Armadas, además de no mezclar este tema con la política. “Espero y pido a los actores políticos que asuman este proyecto con mucha responsabilidad, que no caigan en la politiquería, los temas de seguridad del Estado son muy serios”.

Por su parte, el Coronel Pazmiño manifestó que ante este problema no hace falta únicamente esquematizarlo, sino que hay que darle varias alternativas al Gobierno para que pueda tomar las mejores causes y estratégicas. “El Presidente debe poner gente que conozca del tema y lo que enfrentamos, el Gobierno también debe revisar su política migratoria, tercero, es necesario retomar el proyecto de ‘Fronteras Vivas’ que van orientadas a seguridad y desarrollo y por último se debe unificar un mando único en esta zona de Esmeraldas, porque hay diferentes actores y cada uno de ellos quieren hacer lo que creen conveniente”.

Adicional a esto, Pazmiño explica que con esto es muy probable que se logre una solución favorable a mediano plazo, pero las condiciones que ponen los captores al momento son muy complicadas. “Las exigencias son muy graves y ponen al Estado contra la pared, pueden que se rompa un convenio binacional, por lo tanto es necesario que un tercer actor intervenga para garantizar la vida de los periodistas secuestrados”. (JPM-PF)

Fuente: Ecuadorinmediato/Radio – El Poder de la Palabra

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