Donaciones
EL PERIÓDICO INSTANTÁNEO DEL ECUADOR
Donar
Conozca más
Edición #4866 |  Ecuador, martes, 19 de junio de 2018 |  Ver Ediciones Anteriores
exclusivo

¿POR QUÉ COLOMBIA DIJO A ECUADOR QUE LOS LIBERARON?... ¿POR QUÉ SE FELICITARON ENTRE ELLOS? #Nosfaltan3

2018-05-28 19:00:00
Análisis
5591

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz exclusivo para www.ecuadorinmediato.com

A medida que pasan las horas y comienzan a develarse verdades, los gobiernos de Ecuador y Colombia aparecen cada vez más culpables del asesinato de los tres miembros del equipo periodístico del diario El Comercio, y ya no solo por negligencia u omisión, sino que ahora se esta sumando una verdad amarga: hay ocultamiento de información, lo que martilla mas y más la culpabilidad en el caso, sobre todo por las intrigas que motivan el comportamiento de ciertos mandos policiales o militares y de los propios miembros de los gabinetes presidenciales del presidente Lenín Moreno Garcés, o del propio Juan M. Santos inculpados históricamente en el caso.

El secuestro del equipo periodístico del diario El Comercio, desde el pasado 26 de marzo de 2018, y que arrebató las vidas de Paul Rivas, Xavier Ortega y Efraín Segarra, está desgranando una serie de datos que se vuelven cada vez mas indignantes a medida que pasan de uno en uno a ser parte de una historia crítica. Las familias de los tres ecuatorianos, que pidieron que se les entregue toda la información, descubren en cada una de las páginas del expediente reservado que hay una serie de hechos conexos que bien pudieron haber impedido o evitado el secuestro de los suyos, y por ello ahora han dejado la actitud resignada a lo que hizo el gobierno del presidente Moreno o las mentiras de Santos, para pasar al reclamo justo de las acciones, omisiones, negligencias y ocultamientos de este caso, culpando al régimen de lo ocurrido.

Ha sido grave descubrir que un oficial de la policía, con alto grado y mando, estaba en contacto previo y anticipado con el señalado “Wacho”, desde octubre de 2017, de manera directa, unipersonal, y a diario. Los mensajes por red social WhatsApp solo denotan una cercanía extremadamente confiable entre el oficial y el guerrillero, pero que se vuelve difícil de aceptar que haya sido reservada entre los dos sin conocimiento del mando policial ecuatoriano. ¿Cómo puede un policía actuar solo en una situación semejante, con el nivel de advertencias que hizo el presumible interlocutor de que iba a secuestrar, asesinar, colocar explosivos y atentar contra el estado ecuatoriano? Hay información que no puede callarse un agente del orden, so pena de permitir que las cosas pasen y actuar en complicidad impune.

Los familiares se han sorprendido cómo y de que manera fue tratado el tema, sin haber tomado las debidas prevenciones con el propio estado ecuatoriano. Esto porque, cuando se da el cambio del mando policial en la frontera con Esmeraldas en noviembre de 2017, el policía que recibe el teléfono móvil institucional con todos estos mensajes procede a informar a sus superiores y no se conoce que acciones se asumieron en el tema. Entonces, si ya existía una advertencia y, peor aún si se comenzaron a ejecutar las amenazas del guerrillero, sea con el estallido del cuartel policial en San Lorenzo en enero de 2018, o la colocación de explosivos en una de las torres eléctricas en Quinindé en febrero de este año ¿Por qué no se asumieron las debidas seguridades con la población que circula en la zona o vive en la misma?, queda como una duda lacerante las palabras del presidente Moreno que acusa a su antecesor de “haber desmantelado a las fuerzas de seguridad” y “tener excesiva permisividad” con la guerrilla, el narcotráfico y el crimen organizado en el gobierno anterior. Por favor, ¿no estaban actuando así en su gobierno?, no se entiende como, tras haber descubierto el ocultamiento de información en la propia policía no actuaron, no previeron, no se adoptaron los protocolos de seguridad pertinentes. Eso es impunidad e irresponsabilidad desde la cabeza del gobierno para abajo por esta grave negligencia.

Y si no se quiere aceptar que hasta esas alturas la negligencia campeaba en la zona de frontera, peor ha sido descubrir que fueron secuestrados en Ecuador, que “Wacho” operó en el país para capturar al equipo periodístico. Y digo, es por la versión que diera el ministro César Navas el pasado 27 de marzo al informar del secuestro de los tres del diario El Comercio, tanto para la familia como para toda la comunidad nacional, que salta la intriga de ¿Cómo operó el guerrillero y su grupo criminal para cometer este delito en Ecuador? Si el ministro del Interior empieza admitiendo que fueron confirmados por el secuestrador de la captura de sus víctimas, y algo peor, que ellos fueron vistos la última pasando la zona de frontera y que “fueron advertidos en un reten militar, que los dejó pasar, de lo peligroso de la zona” entonces ¿Por qué no se evitó e impidió pasar a los del equipo periodístico, si ya se sabía de la presencia de “Wacho” en el sector? De veras que una acción disuasiva nos hubiera evitado toda esta trágica historia.

Se suma a la intriga las preguntas que saltan sobre las condiciones de trabajo en las que fueron enviados por la empresa El Comercio a los tres de su equipo periodístico. Digo esto porque salta de las propias palabras del ex comandante de la Policía, general Ramiro Mantilla, el pasado 12 de abril, tras informar del asesinato de los colegas, y aseverar que, al interior del vehículo del diario, que fuera encontrado en las cercanías de la casa de la madre de “Wacho”, se hallaron “tres chalecos antibalas”.  Es decir, ¿Se sabía que la situación en la zona era tan tensa o de guerra como para usar un instrumento de protección de este tipo?, ¿Les mandó el diario con tales chalecos para su cuidado, o quién les proveyó de tales elementos blindados, y por qué? La afirmación del comandante policial fue interrumpida por los gritos de un periodista de ese mismo diario que no permitió que se aclare este dato y, yo, he conversado con Ricardo Rivas, hermano del fotógrafo Paul, que se suma a la inquietud de las familias que no saben porque sus hijos estaban en esas condiciones. O sea, hay información que se ha callado y que bien pudo evitar el secuestro.

                Colombia ha tenido un papel cruel y miserable en este triple asesinato. Para empezar sus autoridades nunca colaboraron con el Ecuador hasta cuando se produjeron los hechos. Es más, su ministro de defensa Luis Carlos Villegas, y el propio presidente Juan Manuel Santos, mintieron una y otra vez al Ecuador sobre el paradero y destino final de su muerte de los ecuatorianos en suelo colombiano. En sus intervenciones públicas de esos días siempre hubo falsedad en sus palabras y provocaron rabia e indignación cuando se supo del asesinato de los tres, ya que se admitió que el crimen se había causado en su territorio, lo que les señala responsabilidades como estado para futuras reclamaciones, sean de las familias como del propio gobierno del Ecuador, que deberá exigir la verdad en el tema. Pero, salta la terrible duda ¿Por qué Colombia negó y mintió sobre el destino de los 3 miembros del equipo de El Comercio?, ¿Qué sabe, o que sabía, y porque esa actitud de ocultar siempre la verdad de los hechos? Y ahora ¿Cuán confiable es la verdad que puedan entregar en estos momentos a las familias?

                Yadira Aguagayo es la novia de Paul Rivas. Ella es periodista también y, luego de escuchar a sus familiares al volver de Colombia ha declarado sus dudas a Ecuadorinmediato, al señalarnos en una entrevista el pasado jueves 24 de mayo, un cuestionante duro y directo que los familiares le hicieron al presidente Santos en su visita la semana pasada: ¿Por qué el ministro de Defensa de Colombia felicitó a Ecuador por la liberación de periodistas? El cuestionante es una de las mas crueles y perversos que se tienen sobre este tema, donde parece campea la confusión de los dos gobiernos, presuntamente provocada para generar impunidad en los secuestros y asesinatos.

                ¿A qué se refieren Yadira y sus familias de los 3?: A tres días del secuestro, el pasado 29 de marzo de 2017, eran mas o menos las 18h00 cuando una información sacudió la prensa mundial con una noticia publicada en la web del diario El Tiempo de Colombia, ese de propiedad de la familia del presidente Santos, que afirmaba textualmente: “Doce horas después de que altas fuentes colombianas informaran a este diario sobre la liberación del equipo del diario ‘El Comercio’ de Quito secuestrado en la frontera, aún no se tiene certeza de su paradero. Según las fuentes, que se mantienen en la versión, la presión de las operaciones militares conjuntas en la zona de frontera habría forzado a los captores a liberar a los dos periodistas y al conductor, que estaban desaparecidos desde el lunes pasado”.  La noticia fue desmentida de inmediato, esa misma noche el ministro César Navas, a los pocos medios que se mostró accesible durante esta crisis, dijo: "Estamos en este momento en un proceso propio de negociaciones, demandas y más" y que equipos de la Unidad Antisecuestros y Extorsión (UNASE) están al frente de la situación. "Están bien", comentó sobre el estado de salud de los secuestrados, en declaraciones a medios locales antes de entrar a una reunión privada con las familias de los comunicadores”. (Diario El Tiempo-Bogotá, 29-03-2018).

  ¿Dudas?, ¿Temores?, ¿Recelos? Si, grandes y tremendos, porque la noticia soltada por la prensa colombiana abrigó muchas esperanzas, y sobre todo, según versión de El Tiempo, provino de una fuente del alto mando militar, que informó directamente al diario, según sus explicaciones sobre la veracidad de la noticia. Y, si no era cierto ¿Cómo sabía el ministro Navas que los secuestrados “están bien” antes de que se confirme o se niegue que los habían liberado?  Y si, es cruel haber jugado con la credibilidad de una nación entera usando un medio colombiano, al que le llamaron a informar de esta presunta liberación; es humillante comprobar - de la información que han entregado a los familiares de los secuestrados – como el ministro Luis Carlos Villegas se comportó con este dato regado por sus militares al llamar a felicitar a su homólogo, el ministro de Defensa de Ecuador, Patricio Zambrano, por la liberación de los secuestrados, tal cual lo expresa Yadira Aguagayo reclamando indignada poresto. El desmentido solo acalló la noticia, pero jamás han explicado ni Santos, ni Villegas, ni el gobierno de Ecuador sobre esta presunta liberación. En el diario El Tiempo solo se callan las razones, no quieren dar explicaciones de un elemento que pudo haber sido vital a esas horas y, hoy es solo una muestra de lo perverso de la actuación de Colombia y su gobierno en este crimen atroz.

 

                El tema no es menor por las implicaciones que tiene ya que significa que todo el tiempo se ha ocultado una serie de verdades que no se quieren decir a las naciones involucradas. No puede ser considerado un error periodístico, inculpando a la prensa colombiana de irresponsable en el manejo de esta crisis. No. Aquí hay la presunción de una actitud premeditada grave para ocultar información, de forjar una noticia y, generar con ello una especie de confusión para impedir que se llegue a los culpables del crimen. ¿Por qué Colombia no explica esto, el que sus mandos militares difundan una noticia de liberación, y tengan la cara dura de llamar a felicitar al gobierno de Ecuador por esa liberación? Y, lo peor de todo, el que el gobierno nacional del presidente Moreno y sus ministros haya negado todo el tiempo esta información, diciendo que “están bien” como gran salida, al punto que ahora le estalla en la cara el haber manejado con cinismo el caso y luego admitir en boca de su secretario de presidencia, Juan Sebastián Roldán, que fracasaron porque no supieron que hacer, cuando pudieron impedir el crimen tal como hoy les enrostran las familias de los tres.

 

                Terrible como criticable es que se haya ocultado información, eso agrava la responsabilidad política del gobierno del presidente Moreno en el crimen de los tres miembros del equipo del diario El Comercio, ya que bien puede extenderse a la responsabilidad penal por omisión, negligencia y ahora ocultamiento de información de la cual bien pueden ser indiciados del presidente Moreno Garcés para abajo, a sus ministros, mandos policiales y militares y a todos quienes intervinieron de manera obstructiva en este caso. Bien vale la pena advertir que en las leyes ecuatorianas esto se puede penar con cárcel para todos quienes resulten responsables, o con la destitución del cargo y el debido enjuiciamiento de responsabilidades personales a todo el que esté relacionado.

               

                Hoy nos taladra la duda por este elemento cruel: ¿Por qué Colombia dijo que los liberaron a los secuestrados si eso no era verdad?, y si no fue cierto ¿Por qué llamó su ministro de Defensa a felicitar al Ecuador por la liberación? O nos aclaran el tema o exigimos que vayan a prisión todos los que intervinieron en esta humillante mentira que terminó con los tres miembros del diario El Comercio asesinados impunemente y del que terminan siendo cómplices y encubridores. (FHA)

COLABORE CON DONACIONES A ECUADORINMEDIATO PARA QUE ESTOS ARTICULOS SIGAN SALIENDO PARA USTED (Click aqui)

 ____________________________________________________________________________________________________________________

Dr. Francisco Herrera Araúz es Director General de Ecuadorinmediato.com
Ecuamex Agencia productora de contenidos editoriales para @ecuadorinmediato.com 2018
Fuente fotos.   ElTelegrafo.com.ec /  Ecuadorinmediato.com /Archivo Flckr

Comentarios

Liberación de responsabilidad y términos de uso:

El espacio de comentarios ofrecidos por EcuadorInmediato, tiene como objetivo compartir y conocer sus opiniones, por favor considere que:

  • El contenido de cada comentario es responsabilidad de su autor, no representa ninguna relación con EcuadorInmediato.
  • Usamos la plataforma Disqus para identificar los autores de cada comentario, de tal forma que podamos crear una comunidad.
  • Todo comentario que atente contra la moral, buenas costumbres, insulte o difame será eliminado sin previo aviso.

Este espacio es suyo por favor utilícelo de la mejor manera.