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Edición #5231 |  Ecuador, jueves, 27 de junio de 2019 |  Ver Ediciones Anteriores
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ECUADOR ¡POR ACABAR CON "EL CORREISMO"…ESTÁN ACABANDO CON LA NACIÓN!

2019-06-03 19:00:00
Análisis
10879

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz para www.ecuadorinmediato.com

Lo estamos viviendo día a día. Ecuador ha caído en una vorágine de odio y falsedad económica, política y social que tiene un afán perverso de cambiar el esquema que le había gobernado en los últimos diez años. Lo grave es que ese cambio sea a punta de fingir una crisis, de alterar a propósito el modelo económico con el fin de crear una situación de caos y, convencer a la gente que no hay nada más que hacer que irse de nuevo hacia atrás, al neoliberalismo privatizador, que siempre será perjudicial para toda nación. Por destruir al correismo están acabando con la nación, y no es una equivocación sino un plan premeditado.

 

 

 

ECUADOR ¡HAY QUE ACABAR CON EL CORREISMO… LA NACIÓN!

Lo estamos viviendo día a día. Ecuador ha caído en una vorágine de odio y falsedad económica, política y social que tiene un afán perverso de cambiar el esquema que le había gobernado en los últimos diez años. Lo grave es que ese cambio sea a punta de fingir una crisis, de alterar a propósito el modelo económico con el fin de crear una situación de caos y, convencer a la gente que no hay nada más que hacer que irse de nuevo hacia atrás, al neoliberalismo privatizador, que siempre será perjudicial para toda nación. Por destruir al correismo están acabando con la nación, y no es una equivocación sino un plan premeditado.

La apreciación dura y directa de que todo lo que estamos viviendo fue forjado desde un principio del gobierno del presidente Moreno Garcés, fue lanzada desde las propias filas de Alianza PAIS. El vicepresidente Jorge Glas fue el primero en cuestionar duramente al mandatario con quien había llegado y, en carta pública en agosto/2017, le expresó su crítica por la conducción de la nación a un proceso privatizador, a un cambio de modelo, a un viraje indebido del proceso económico-político de la revolución ciudadana hacia el beneficio de un poderoso sector conocido por su oposición virulenta al proyecto que encabezaban los dos con el apoyo de las mayorías que los eligieron en las urnas.

 

La ruptura del presidente Moreno con Jorge Glas fue el inicio de un proceso premeditado que se había preparado en forma minuciosa, que consistía en destruir a una parte de esa revolución ciudadana para entregar a las fuerzas de la extrema derecha política el manejo del estado, sin quitar del poder al presidente ecuatoriano. De ahí, consolidados en el poder dar el paso determinante para imponer un modelo económico de corte neoliberal regresivo, el cual se halla en plena aplicación desde entonces.

 

Los hechos que se sucedieron desde entonces apuntan siempre a destruir al sector que se quedó leal al expresidente Rafael Correa conocido como el Correismo y que fue arrinconado en su propio partido AP-35.  Dividido en lo legislativo ahí lo tienen a ese poder anulado e inservible, todo elemento valioso al ser calificado con ese apodo como insulto, fue separado de la administración pública, violentado en su imagen y honra por el acoso mediático que estalló para generalizar la acusación de corrupción y, finalmente perseguido de forma sañuda en grado extremo por el mero hecho de haber sido partícipe del proceso de revolución ciudadana. Todo ese grupo militante ha soportado una violación infame a sus derechos, que se ha salido de control para dirigirse a todos los sectores que pudieran ser identificados como correistas contra los cuales hoy se ejerce una represión sistemática y grotesca.

Para cimentar la idea de acabar con el correismo el régimen del presidente Moreno optó por fomentar el discurso del odio político con el cual se obligó a todos aquellos que se quedaron a su lado a pronunciarlo así sea lleno de traiciones y calumnias. De un momento a otro, en forma increíble frente a la opinión pública, los que fueron del gobierno de Correa lo atacaban sin piedad, los que presuntamente habían abusado del poder ahora eran los primeros en cuestionar al pasado sin aceptar que fueron de los mismos y que su actitud no era sino un fiel reflejo de miseria humana. El propio presidente Moreno en sus palabras lanza las acusaciones más perversas en contra de quien fue su mentor y de un gobierno del que fue parte directa, con una fuerte dosis de cinismo y contradicción, logrando hacer de ese odio político un mal siniestro que infesta al Ecuador de hoy.

 

Ecuador vive un caos provocado.

La sensación de crisis empezó con lo económico al declarar de manera sorpresiva el mandatario Moreno que “No hay tal mesa servida” con lo cual denunció que le habían dejado las arcas vacías, sin presupuesto, con un severo endeudamiento y, que la administración del estado la había recibido en bancarrota. Fue a partir de ese momento que comenzó una especie de trajín sinuoso para justificar la no aplicación del Plan de Gobierno, en especial del modelo económico, con el que había ganado las elecciones de abril del 2017, cometiendo desde una violación a la ética política, ya que con esa propuesta ganó las elecciones, hasta pasar a la ilegalidad de no ejercer su gobierno con ese plan que fue inscrito en notaría para poder terciar en las elecciones, entrando en un marco de ilegitimidad notorio.

En medio de un ambiente de incertidumbre, porque el gobierno no tiene un plan económico, como lo gritaron los sectores de la gran empresa, la banca y el capital, el régimen decidió tranzar con estos un modelo económico a su conveniencia. Así, luego de la reestructuración de su gabinete en octubre del 2017, conformado por elementos de las cámaras empresariales, ellos proclamaron que desde ese momento se desmontaba el correismo en la economía. Resultado: un acuerdo negociado con el FMI, un endeudamiento superior a los US$ 8 mil millones en los dos años, perdón por deudas y tributos por más de US$4.500 millones, y para luego perdonar a más de 17 mil empresarios delincuentes con cifras que sobrepasan los US$2.000 mil millones en facturas falsas y un alto perjuicio para el estado.

 

El pasado martes 27 de mayo, concurrieron a Ecuadorinmediato para analizar las cifras del informe presidencial, los economistas Carlos de la Torre, ex ministro de Finanzas y David Villamar joven catedrático universitario. Escucharles fue sorprenderse con su denuncia: la crisis económica fue inventada por el gobierno de Moreno y su equipo económico.

El exministro de Economía y Finanzas del actual gobierno, como lo fue Carlos De la Torre explicó porque dice que la crisis económica por la que atraviesa Ecuador es inventada, esto es debido a que en la entrega del gobierno a manos de Lenin Moreno el mismo FMI y entidades internacionales, a las cuales se les entregó todas las cifras y datos reales, todas reconocieron el buen trabajo financiero del país. “El Director del FMI para el hemisferio occidental reconoció que había un crecimiento del país en diciembre del 2017. Es decir, se entregó a Moreno una economía sana y en crecimiento, ahora tenemos un modelo de fracaso.

 

            Carlos de la Torre anunció que varias de las cifras y estadísticas que mostró el Primer Mandatario en su Informe a la Nación son imprecisas y que él tenía ya tenía conocimiento de todas las obligaciones que mantenía el país: “Lo que sucede cuando se maneja las cuentas fiscales es que hay un espacio bien definido que son las obligaciones del Ecuador y están registradas de acuerdo a las mismas metodologías que establece el FMI. Varias veces se le hizo al Presidente la exposición clarísima indicándole los pasivos que tenía el país y él conocía la situación exacta”.

David Villamar, en cambio puntualizó las “ligerezas” del Gobierno Nacional al definir de manera clara cuál es la deuda del país: “Esta semana escuché al Presidente que la deuda que le dejaron superaba los USD 70 mil millones de dólares. Eso es falso, porque si vamos a ver las cuentas que presenta el Ministerio de Finanzas, luego de haberse endeudado en más de USD 7 mil millones, están mostrando una deuda externa de alrededor de USD 43 mil millones de dólares”.

El joven catedrático en economía sostiene que esta cifra responde a un doble propósito por parte del Gobierno: “El objetivo más directo es netamente político y buscar gobernar para quienes no votaron por el Presidente Moreno (…) Eso es algo histórico y nunca antes visto, que un Presidente gobierne para los que no votaron por él”.

 

Entonces, inventarse una crisis, alterar las cifras, mentir internacionalmente, falsificar los datos y políticas económicas para justificar por qué no se ha crecido en la economía entre el 2017 o el 2018, es criminal con una nación, a la que se le somete a tamaña mentira y todo para acabar con el correismo.

¿Por qué se da este comportamiento perverso? El gran motivo es aplicar un retorno al modelo neo-liberal fracasado en la década de los 90´s y para ello hay que destruir la herencia de la revolución ciudadana.

 

Por eso es que se dan hecho inconcebibles, a pretexto de destruir lo que dejó el gobierno de Rafael Correa, considerados como avances en el desarrollo de la nación todo esto reconocido internacionalmente.

Se parte de la reducción de presupuestos en el área social, con lo cual se deteriora principalmente el servicio de salud, se rebajan sueldos de internos rotativos, despidos masivos de personal sanitario, se corrompe en forma premeditada el abastecimiento de medicinas, se “dañan” los equipos, se rebaja la calidad del mantenimiento. Vuelven las colas y quejas, los hospitales ya son un caos.

Destrucción del modelo educativo, aduciendo excesos en las distancias o falta de duchas para los asistentes a las “escuelas del milenio”, se eliminan a las mismas. Se vuelve a las escuelas Unidocentes todo un modelo fracasado y regresivo. Se vuelve a entregar a la UNE el manejo de la educación con la mediocridad y paralización consiguientes.

Se deja deteriorar de manera premeditada la infraestructura vial, tan reconocida por el régimen anterior, y las carreteras, edificios, instalaciones estatales, comienzan a sufrir su destrucción sistemática. Los valores invertidos en estos son ahora saldos en rojo por el criminal desgaste. Claro, negar es para justificarse y pronto tendremos a los ministros desmintiendo esta realidad, ya que salir a la calle es para observar esa amarga realidad. El argumento es que fueron obras con sobreprecio, pero en fondo es eliminar símbolos del poder público, y negar que la corrupción siempre es privada.

Se genera una impresionante ola de despidos masivos, sacan de sus cargos a todo aquel sospechoso de ser correista para justificar acción tan nefasta que pone en forma criminal en riesgo a más de 160 mil empleados y sus familias, según lo previsto en este plan.

Con este tipo de acción destructiva se destruye la economía interna de toda la nación, se elevan los precios de los combustibles, crece el desempleo, se deteriora el servicio público, se elimina la seguridad jurídica, se activa el incumplimiento de pagos, supresión de contratos, reducción de aportes a la seguridad social  y, finalmente se rebaja la calidad de atención al público para que el mismo reniegue del estado y genere la corriente que reclama y exija “que se entregue al sector privado” con lo que las privatizaciones se justifican.

 

Pareciera que la crisis provocada va al campo de la seguridad y justicia, con lo cual se genera disminución de policías, lo que se vuelva a las calles a un mayor nivel de violencia, reducción de personal penitenciario con lo cual las cárceles se vuelven un infierno, destrucción de la legalidad o corrupción en las actuaciones de jueces y sobre todo fiscales, que terminan por destruir la poca institucionalidad que se había alcanzado hasta hace un tiempo atrás.

Peor aún. El plan incluía destruir todos los controles del correismo, y claro, más allá del beneficio del perdón tributario a solo 20 grupos económicos del país, estafando en los impuestos, el problema, según el economista David Villamar que “por ajustar un poco a la banca lo “desajustaron demasiado”. “En el 2018 tuvimos un crecimiento económico de menos del 1.5%, pero las utilidades de la banca crecieron el 40%. Lo que tenemos es una utilidad a costa del crecimiento de la economía, no a la par”. Resultado: un alto costo del dinero, encarecimiento del crédito y baja en la producción nacional. Destruyeron la demanda interna y encarecieron la competitividad. Todo un desastre que más parece apunta a una salida premeditada de la dolarización ecuatoriana.

 

Y ahora, como todo lo anterior fue malo, por ser correista¸ le someten al país a una negación de sus propios derechos con lo cual pronto veremos cómo se le impone la destrucción de las 40 horas; auto atentado contra su estabilidad laboral por ser “demasiada”, incremento de horarios de trabajo, no pago de sus obligaciones y privatización grotesca de la seguridad social, porque eso afecta a la productividad y el empleo.  Hecho más falso no puede darse en contra de la propia gente, pero le tienen convencida de lo contrario sin considerar como acaban con la nación.

De que ha servido todo ese odio político, de que vale haber construido un sector público fuerte si no es para que un  grupo de asalto, que perdió las elecciones, llegue a imponer el modelo que ellos quieren y privatizarlo todo. Esto es un forzar de la crisis para generar un deterioro de los negocios del estado para que se lo tomen unos cuantos negociantes privados y beneficiarse ellos en perjuicio de todos. Para esto toda esta farsa, que debe y es denunciada en estas palabras y de otros respetables analistas, que no temen en decirlo: inventaron esta crisis de manera siniestra.

Que Ecuador nunca se olvide de este mal momento de la historia, estamos siendo gobernados por una horda de privatizadores, que quieren repartirse la nación como botín de despojos. Ya ven todo lo que están haciendo: ¡Por acabar con el correismo, están acabando con la nación! Que miseria. (FHA)

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  Dr. Francisco Herrera Araúz es Director General de Ecuadorinmediato.com
 Ecuamex Agencia productora de contenidos editoriales para @ecuadorinmediato.com 2019 

 

  Fuente fotos: NODAL - Archivo Ecuadorinmediato  

 


 

ECUADOR ¡HAY QUE ACABAR CON EL CORREISMO… LA NACIÓN!

Lo estamos viviendo día a día. Ecuador ha caído en una vorágine de odio y falsedad económica, política y social que tiene un afán perverso de cambiar el esquema que le había gobernado en los últimos diez años. Lo grave es que ese cambio sea a punta de fingir una crisis, de alterar a propósito el modelo económico con el fin de crear una situación de caos y, convencer a la gente que no hay nada más que hacer que irse de nuevo hacia atrás, al neoliberalismo privatizador, que siempre será perjudicial para toda nación. Por destruir al correismo están acabando con la nación, y no es una equivocación sino un plan premeditado.

La apreciación dura y directa de que todo lo que estamos viviendo fue forjado desde un principio del gobierno del presidente Moreno Garcés, fue lanzada desde las propias filas de Alianza PAIS. El vicepresidente Jorge Glas fue el primero en cuestionar duramente al mandatario con quien había llegado y, en carta pública en agosto/2017, le expresó su crítica por la conducción de la nación a un proceso privatizador, a un cambio de modelo, a un viraje indebido del proceso económico-político de la revolución ciudadana hacia el beneficio de un poderoso sector conocido por su oposición virulenta al proyecto que encabezaban los dos con el apoyo de las mayorías que los eligieron en las urnas.

La ruptura del presidente Moreno con Jorge Glas fue el inicio de un proceso premeditado que se había preparado en forma minuciosa, que consistía en destruir a una parte de esa revolución ciudadana para entregar a las fuerzas de la extrema derecha política el manejo del estado, sin quitar del poder al presidente ecuatoriano. De ahí, consolidados en el poder dar el paso determinante para imponer un modelo económico de corte neoliberal regresivo, el cual se halla en plena aplicación desde entonces.

Los hechos que se sucedieron desde entonces apuntan siempre a destruir al sector que se quedó leal al expresidente Rafael Correa conocido como el Correismo y que fue arrinconado en su propio partido AP-35.  Dividido en lo legislativo ahí lo tienen a ese poder anulado e inservivble, todo elemento valioso al ser calificado con ese apodo como insulto, fue separado de la administración pública, violentado en su imagen y honra por el acoso mediático que estalló para generalizar la acusación de corrupción y, finalmente perseguido de forma sañuda en grado extremo por el mero hecho de haber sido partícipe del proceso de revolución ciudadana. Todo ese grupo militante ha soportado una violación infame a sus derechos, que se ha salido de control para dirigirse a todos los sectores que pudieran ser identificados como correistas contra los cuales hoy se ejerce una represión sistemática y grotesca.

Para cimentar la idea de acabar con el correismo el régimen del presidente Moreno optó por fomentar el discurso del odio político con el cual se obligó a todos aquellos que se quedaron a su lado a pronunciarlo así sea lleno de traiciones y calumnias. De un momento a otro, en forma increíble frente a la opinión pública, los que fueron del gobierno de Correa lo atacaban sin piedad, los que presuntamente habían abusado del poder ahora eran los primeros en cuestionar al pasado sin aceptar que fueron de los mismos y que su actitud no era sino un fiel reflejo de miseria humana. El propio presidente Moreno en sus palabras lanza las acusaciones más perversas en contra de quien fue su mentor y de un gobierno del que fue parte directa, con una fuerte dosis de cinismo y contradicción, logrando hacer de ese odio político un mal siniestro que infesta al Ecuador de hoy.

Ecuador vive un caos provocado.

La sensación de crisis empezó con lo económico al declarar de manera sorpresiva el mandatario Moreno que “No hay tal mesa servida” con lo cual denunció que le habían dejado las arcas vacías, sin presupuesto, con un severo endeudamiento y, que la administración del estado la había recibido en bancarrota. Fue a partir de ese momento que comenzó una especie de trajín sinuoso para justificar la no aplicación del Plan de Gobierno, en especial del modelo económico, con el que había ganado las elecciones de abril del 2017, cometiendo desde una violación a la ética política, ya que con esa propuesta ganó las elecciones, hasta pasar a la ilegalidad de no ejercer su gobierno con ese plan que fue inscrito en notaría para poder terciar en las elecciones, entrando en un marco de ilegitimidad notorio.

En medio de un ambiente de incertidumbre, porque el gobierno no tiene un plan económico, como lo gritaron los sectores de la gran empresa, la banca y el capital, el régimen decidió tranzar con estos un modelo económico a su conveniencia. Así, luego de la reestructuración de su gabinete en octubre del 2017, conformado por elementos de las cámaras empresariales, ellos proclamaron que desde ese momento se desmontaba el correismo en la economía. Resultado: un acuerdo negociado con el FMI, un endeudamiento superior a los US$ 8 mil millones en los dos años, perdón por deudas y tributos por más de US$4.500 millones, y para luego perdonar a más de 17 mil empresarios delincuentes con cifras que sobrepasan los US$2.000 mil millones en facturas falsas y un alto perjuicio para el estado.

El pasado martes 27 de mayo, concurrieron a Ecuadorinmediato para analizar las cifras del informe presidencial, los economistas Carlos de la Torre, ex ministro de Finanzas y David Villamar joven catedrático universitario. Escucharles fue sorprenderse con su denuncia: la crisis económica fue inventada por el gobierno de Moreno y su equipo económico.

El exministro de Economía y Finanzas del actual gobierno, como lo fue Carlos De la Torre explicó porque dice que la crisis económica por la que atraviesa Ecuador es inventada, esto es debido a que en la entrega del gobierno a manos de Lenin Moreno el mismo FMI y entidades internacionales, a las cuales se les entregó todas las cifras y datos reales, todas reconocieron el buen trabajo financiero del país. “El Director del FMI para el hemisferio occidental reconoció que había un crecimiento del país en diciembre del 2017. Es decir, se entregó a Moreno una economía sana y en crecimiento, ahora tenemos un modelo de fracaso.

 Carlos de la Torre anunció que varias de las cifras y estadísticas que mostró el Primer Mandatario en su Informe a la Nación son imprecisas y que él tenía ya tenía conocimiento de todas las obligaciones que mantenía el país: “Lo que sucede cuando se maneja las cuentas fiscales es que hay un espacio bien definido que son las obligaciones del Ecuador y están registradas de acuerdo a las mismas metodologías que establece el FMI. Varias veces se le hizo al Presidente la exposición clarísima indicándole los pasivos que tenía el país y él conocía la situación exacta”.

David Villamar, en cambio puntualizó las “ligerezas” del Gobierno Nacional al definir de manera clara cuál es la deuda del país: “Esta semana escuché al Presidente que la deuda que le dejaron superaba los USD 70 mil millones de dólares. Eso es falso, porque si vamos a ver las cuentas que presenta el Ministerio de Finanzas, luego de haberse endeudado en más de USD 7 mil millones, están mostrando una deuda externa de alrededor de USD 43 mil millones de dólares”.

El joven catedrático en economía sostiene que esta cifra responde a un doble propósito por parte del Gobierno: “El objetivo más directo es netamente político y buscar gobernar para quienes no votaron por el Presidente Moreno (…) Eso es algo histórico y nunca antes visto, que un Presidente gobierne para los que no votaron por él”..  Hasta aquí lo dicho en el programa de radio.

 

Entonces, inventarse una crisis, alterar las cifras, mentir internacionalmente, falsificar los datos y políticas económicas para justificar por qué no se ha crecido en la economía entre el 2017 o el 2018, es criminal con una nación, a la que se le somete a tamaña mentira y todo para acabar con el correismo.

¿Por qué se da este comportamiento perverso? El gran motivo es aplicar un retorno al modelo neo-liberal fracasado en la década de los 90´s y para ello hay que destruir la herencia de la revolución ciudadana.

Por eso es que se dan hecho inconcebibles, a pretexto de destruir lo que dejó el gobierno de Rafael Correa, considerados como avances en el desarrollo de la nación todo esto reconocido internacionalmente.

Se parte de la reducción de presupuestos en el área social, con lo cual se deteriora principalmente el servicio de salud, se rebajan sueldos de internos rotativos, despidos masivos de personal sanitario, se corrompe en forma premeditada el abastecimiento de medicinas, se “dañan” los equipos, se rebaja la calidad del mantenimiento. Vuelven las colas y quejas, los hospitales ya son un caos.

Destrucción del modelo educativo, aduciendo excesos en las distancias o falta de duchas para los asistentes a las “escuelas del milenio”, se eliminan a las mismas. Se vuelve a las escuelas Unidocentes todo un modelo fracasado y regresivo. Se vuelve a entregar a la UNE el manejo de la educación con la mediocridad y paralización consiguientes.

Se deja deteriorar de manera premeditada la infraestructura vial, tan reconocida por el régimen anterior, y las carreteras, edificios, instalaciones estatales, comienzan a sufrir su destrucción sistemática. Los valores invertidos en estos son ahora saldos en rojo por el criminal desgaste. Claro, negar es para justificarse y pronto tendremos a los ministros desmintiendo esta realidad, ya que salir a la calle es para observar esa amarga realidad. El argumento es que fueron obras con sobreprecio, pero en fondo es eliminar símbolos del poder público, y negar que la corrupción siempre es privada.

Se genera una impresionante ola de despidos masivos, sacan de sus cargos a todo aquel sospechoso de ser correista para justificar acción tan nefasta que pone en forma criminal en riesgo a más de 160 mil empleados y sus familias, según lo previsto en este plan.

Con este tipo de acción destructiva se destruye la economía interna de toda la nación, crece el desempleo, se deteriora el servicio público, se elimina la seguridad jurídica, se activa el incumplimiento de pagos, supresión de contratos, reducción de aportes a la seguridad social  y, finalmente se rebaja la calidad de atención al público para que el mismo reniegue del estado y genere la corriente que reclama y exija “que se entregue al sector privado” con lo que las privatizaciones se justifican.

Pareciera que la crisis provocada va al campo de la seguridad y justicia, con lo cual se genera disminución de policías, lo que se vuelva a las calles a un mayor nivel de violencia, reducción de personal penitenciario con lo cual las cárceles se vuelven un infierno, destrucción de la legalidad o corrupción en las actuaciones de jueces y sobre todo fiscales, que terminan por destruir la poca institucionalidad que se había alcanzado hasta hace un tiempo atrás.

Peor aún. El plan incluía destruir todos los controles del correismo, y claro, más allá del beneficio del perdón tributario a solo 20 grupos económicos del país, estafando en los impuestos, el problema, según el economista David Villamar que “por ajustar un poco a la banca lo “desajustaron demasiado”. “En el 2018 tuvimos un crecimiento económico de menos del 1.5%, pero las utilidades de la banca crecieron el 40%. Lo que tenemos es una utilidad a costa del crecimiento de la economía, no a la par”. Resultado: un alto costo del dinero, encarecimiento del crédito y baja en la producción nacional. Destruyeron la demanda interna y encarecieron la competitividad. Todo un desastre que más parece apunta a una salida premeditada de la dolarización ecuatoriana.

Y ahora, como todo lo anterior fue malo, por ser correista¸ le someten al país a una negación de sus propios derechos con lo cual pronto veremos cómo se le impone la destrucción de las 40 horas; auto atentado contra su estabilidad laboral por ser “demasiada”, incremento de horarios de trabajo, no pago de sus obligaciones y privatización grotesca de la seguridad social, porque eso afecta a la productividad y el empleo.  Hecho más falso no puede darse en contra de la propia gente, pero le tienen convencida de lo contrario sin considerar como acaban con la nación.

De que ha servido todo ese odio político, de que vale haber construido un sector público fuerte si no es para que un  grupo de asalto, que perdió las elecciones, llegue a imponer el modelo que ellos quieren y privatizarlo todo. Esto es un forzar de la crisis para generar un deterioro de los negocios del estado para que se lo tomen unos cuantos negociantes privados y beneficiarse ellos en perjuicio de todos. Para esto toda esta farsa, que debe y es denunciada en estas palabras y de otros respetables analistas, que no temen en decirlo: inventaron esta crisis de manera siniestra.

Que Ecuador nunca se olvide de este mal momento de la historia, estamos siendo gobernados por una horda de privatizadores, que quieren repartirse la nación como botín de despojos. Ya ven todo lo que están haciendo: ¡Por acabar con el correismo, están acabando con la nación! Que miseria.

 

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