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Edición #5231 |  Ecuador, sábado, 19 de octubre de 2019 |  Ver Ediciones Anteriores
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ECUADOR: EL "SINDICATO DE PERDEDORES" QUIERE ENSUCIARLO TODO

2019-07-15 19:30:00
Análisis
8645

Por: Dr. Francisco Herrera Aráuz exclusivo para www.ecuadorinmediato.com

Si algo quedó evidente esta semana en Ecuador fue la desesperación de la clase política, misma que fue provocada por la decisión del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social de revisar lo que había hecho y elegido JC. Trujillo. Todos los presuntos valores democráticos que habían adornado a la "Transición" se fueron por el caño, al punto de reflejarse ahora tal cual son: atrabiliarios y violentos, que usan y manipulan la judicialización de la política para ensuciarlo todo, bajo el temor de que no puedan controlar el futuro electoral próximo.

                    

                     EL “SINDICATO DE PERDEDORES” QUIERE ENSUCIARLO TODO

Si algo quedó evidente esta semana en Ecuador fue la desesperación de la clase política, misma que fue provocada por la decisión del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social de revisar lo que había hecho y elegido JC. Trujillo. Todos los presuntos valores democráticos que habían adornado a la “Transición” se fueron por el caño, al punto de reflejarse ahora tal cual son: atrabiliarios y violentos, que usan y manipulan la judicialización de la política para ensuciarlo todo, bajo el temor de que no puedan controlar el futuro electoral próximo.

La clase política ecuatoriana se mueve y gira en torno a las próximas elecciones. Viven y le imponen su ritmo a la nación para saber y disponer ¿Quién será el elegido? Hacen todo lo posible por ser todos o cada uno de ellos y para lograrlo acude a cuanta treta impúdica sea con el fin de alcanzar la candidatura y si es posible el triunfo en las urnas. Con eso le tienen distraída a la comunidad, y por ese mismo motivo le envuelven en procesos tormentosos a fin de que entre todos luchen para defender “sus” intereses, entiéndase de ellos, y no les importa para nada la sociedad o la patria, solo están para eso y nada más.

 

Si alguien quiere cuestionar con certeza ¿Por qué se vive en Ecuador en un estado de zozobra permanente, con un escenario de manipulación legal constante y, en el cual todos gritan como si tuviesen la razón?, debe acudir a la historia reciente para responderse.

El siglo que vivimos tiene un antecedente nefasto. El año 1999 marcó la crisis más espantosa y cruenta que vivió Ecuador con el feriado bancario. A partir de ese mal sobrevinieron una serie de hechos que se acumulan a diario e influyen constantemente en nuestra situación de las dos décadas que hemos vivido hasta aquí. La gente desde esos días le culpa a la clase dirigente por ese mal momento; dirige de manera directa su acusación a la banca, los partidos como los socialcristianos, demócrata-populares, izquierda democrática, Roldosismo, MPD, socialistas, con los sindicatos y sus sindicalistas, así como también contra los  gremios empresariales. Es decir, todo lo que fue la cúpula dirigente de la nación.

 

A este grupo la sociedad les ha castigado electoralmente eligiendo a los de menos posibilidades como el caso de Lucio Gutiérrez (2003-2005) o Rafael Correa (2007-2017). Esos dos fueron los famosos “outsiders” que salieron en el momento menos oportuno para quienes se sienten desde siempre con derecho a gobernar la nación.  En las dos décadas estos triunfos electorales le han apartado del poder a estas élites y, muy especialmente en el caso del expresidente Correa, enfrentaron un proceso negativo en su contra porque no pudieron mandarlo y dominarlo, no pactaron ni consiguieron seguir controlando el poder político en la nación.

La élite político-empresarial, cuando ha perdido las elecciones ha envuelto a la nación en procesos tormentosos  de “cooptación del poder” para usar al grupo gobernante, para luego desecharlo terminando con la  democracia formal, con golpes de estado como contra el presidente Gutiérrez Borbúa (20 de abril de 2005). Es su modo de “usar y tirar” a quien ellos consideran descartables, causando la perniciosa inestabilidad que tiene que vivir Ecuador. Eso está pasando al momento, volver a aplicar la receta con Lenin Moreno (2017-2019), con la “Transición” que vivimos y que tantas penurias nos provoca.

La “Transición” es la unión de todos esos sectores de la élite político-empresarial perdedora en las dos últimas décadas. Por ello, luego de permitirle que se posesione en el cargo el presidente Moreno Garcés, se allegaron a él, lo cooptaron y generaron un proceso fabricado para volver a controlar a la nación, que es lo que actualmente vive Ecuador, con todos los malos ratos y malas artes que le han rodeado a dicha transitoriedad.

Como “Transitorios” debe entenderse, y quedan señalados para la historia,  a un grupo de políticos y partidos integrado por: Alianza PAIS (Morenismo); Socialcristianos, Roldosismo, Ruptura, CREO, Concertación, Democracia Si, Sociedad Patriótica, MPD, Unidad Popular, Socialista-Frente Amplio, Montecristi Vive, los expolíticos de Cauce Democrático, la cúpula empresarial y sus cámaras productivas, las centrales sindicales y su eterna dirigencia entre el FUT, Frente Popular; CUT y Parlamento Laboral, más los ecologistas y agrupaciones sociales menores. Todos ellos se unieron con un solo objetivo: destruir para siempre al “Correismo” y acabar con todo lo que signifique “Revolución Ciudadana” por el pánico electoral.

 

La “Transición” fue planificada para devolver el poder a este “sindicato de perdedores”, y en parte lo lograron “entrando por la ventana” en el gobierno del presidente Moreno Garcés. Forjaron una consulta ilegal e inconstitucional del 4 de febrero/2019, con un escándalo y griterío; llamaron a las urnas para que se consolide un grupo abusivo que se tome cuanta institución de control o de gobierno puedan y, convocaron a elegir un Consejo de Participación Ciudadana definitivo con el objeto de tener legitimado en los votos a quienes sean de los suyos, y que por ese lado también “se acabe con el Correismo”.

Pero, justo ese proceso ha significado un desastre para la nación. Estos 2 años del “morenismo transitorio” son: destrucción del estado de derecho, desinstitucionalización, retroceso en los derechos de la sociedad y, la imposición abusiva del modelo de élite económica en perjuicio de la mayoría, sumado a la ineptitud e incompetencia del equipo gobernante. Pero, a más de ello, los 14 meses de “Transición” quedan para la historia como un muestrario grotesco de los  atropellos del consejo transitorio de Trujillo y su grupo que hicieron todo con abuso, con violación a las leyes, con deshonra de las personas y, con resultados funestos al nombrar funcionarios cuestionados. Todo fue con falsificación de documentos, con exámenes amañados, con imposición de jueces de “a 14” o de una fiscal de “10/20”, con consejos de la judicatura peleones o los electorales ineptos. Todo fue irrespetable, impresentable, todo para beneficiar a los amigos de Trujillo, que no pudieron en las dos décadas estar en el ansiado poder porque sus méritos no les daban y sus capacidades tampoco. Este fue su momento.

 

Entonces, para colmo de males, llegan las elecciones de marzo/2019 y son las peores de los últimos tiempos, fraudulentas, llenas de fallas, con actuaciones discriminatorias, pero de ellas sale un ganador: el correismo, que pese a todas las trabas logra mantener viva la imagen de Rafael Correa, y con ello insurge un abultado grupo de perdedores, o sea todos los arriba señalados, que no entienden por qué han sido rechazados en las urnas al grado extremo de no lograr ni un mínimo margen de candidatos de sus filas, con excepción de los socialcristianos, los demás se arruman en escombreros de la política a los que les ha destinado el gran grueso de votantes ecuatorianos que niega a olvidar todas las que le han hecho desde el feriado bancario de 1999.

Es a partir de ese resultado electoral que logra elegirse a un grupo de ciudadanos para el CPCCS, y que se demuestra que lo que ellos querían es manipularlo todo y por los que el “sindicato de perdedores” entra en crisis con lo que se le corren las costuras de su democracia. No quieren aceptar que los “suyos” no hayan sido elegidos, y que todo el montaje para descorreizar el CPCCS se les haya escapado. No aceptan que todo lo que hicieron con un gobierno chantajeado se les acabe de un momento a otro por la “necedad”  de los votantes que no quieren seguir con el legado de Trujillo y sus abusos.

 

Ecuador ahora ve asombrado y molesto como los “Transitorios” proceden a actuar de forma contradictoria. Ve como llaman a dañar su propio proceso que fue convocado a exigencia de ellos mismos y se comportan como un grupo de gañanes que buscan “ensuciarlo todo”  porque la voluntad popular no está con ellos. Por eso, antes mismo del 24 de mayo, ya proclamaban el voto nulo y la desaparición del Consejo de Participación, porque no lo podían controlar y porque deben volver atrás cuando los congresos o asambleas eligieron de manera delictiva a los cargos pasados, como fruto de sus ententes y no de los actos ciudadanos.

Este grupo de eternos perdedores gritó a todo pulmón que su lucha contra la corrupción y por la transparencia del Consejo de Participación Ciudadana. Ahora, en forma arrogante y abusiva, la Corte Constitucional de “A 14” procede a “blindar”  lo hecho por Trujillo y postergar infinitamente al contralor auto-sentado Pablo Celi de la Torre. Pronto se olvidaron su discurso que proclamaba que todo el poder debe ser “fiscalizado” e impiden la fiscalización del transitorio. Como saben que todo lo actuado fue ilegal, ilegítimo y fraudulento, entonces se roban los archivos, dejan vacías las arcas del Consejo y tratan de esconder sus actos con disimulo o artimaña ¿De qué transparencia hablan? Si todo lo que han hecho este tiempo es impedir que se analice lo actuado.

 

Como ven que en el Consejo hay vocales, que para este sindicato son correistas, entonces optan por olvidarse que hay una voluntad popular en las urnas. Sin pudor político alguno proclaman la injerencia en otras funciones en esta, que es parte de la de Transparencia, y llaman a eliminar a los elegidos por el voto. ¿De qué respeto a la democracia hablan?, si se están comportando como lo que siempre han sido, como golpistas contumaces que cuando no pueden controlar a los gobernantes dan los golpes de estado de forma cínica y desvergonzada, para poner a sus títeres de turno que obedezcan a sus ansias.

Se fingen sorprendidos por el escándalo que provoca el sacerdote dominico José Carlos Tuárez, que al parecer se les “está yendo de las manos”. De las denuncias que ellos mismos van lanzando se tiene la impresión que este funcionario que era de los suyos, que fue una hechura de Balda y algunos otros rabiosos anticorreistas, hoy se comporta de distinta manera fuera de su control. Gritan su presencia en el CPCCS se dio con presumibles irregularidades en selección para la candidatura, de las cuales muchos ya lo sabían, ahora le sacan en momento oportuno como para chantajearlo y obligarle a que se pase a su lado.

 

Ojo, alerta, si es así, Tuárez resulta una bomba de tiempo que puede terminar con el poco prestigio que aún le queda al CPCCS, o por el contrario, corre el riesgo de volverse un nuevo “outsider” que les vuelva a arrebatar las elecciones como pasó en las ocasiones anteriores. El pánico ronda en las tiendas electorales del sindicato de perdedores  contra el cura y los vocales, y con sobrada razón porque su actuación es considerada funesta por la patria y lo pueden pagar caro en las temidas próximas elecciones. Entonces, deben acabar con su presumible propia creación antes de que les crezca el monstruo y le devore a ellos mismos.

La parte final de todo este espectáculo de traiciones y pérdidas políticas, es la danza de la desesperación que se evidenció esta semana con la lluvia de denuncias que se lanzó, no solo contra Tuárez, sino contra los tres vocales más que hacen la mayoría, Rosa Chala, Victoria Desintonio y Walter Gómez, para acabar con el Consejo y para poder poner a uno de los “suyos” ese si a la segura, como es David Rosero. El linchamiento judicial, ese que usa a la justicia falsificada de estos tiempos, se suma un protervo juicio político, a una intervención de la asamblea, a una indagación fiscal, y hasta un juicio de corte celestial con derecho canónigo incluido, todo un cargamontón indignante que la nación ve con asco y sospecha.

 

El país mientras tanto sigue de lejos, indiferente y sin mover un dedo ante este espectáculo vergonzoso. Como decía Simón Bolívar, al referirse a los colonizadores: “¡Si nos tienen sometidos es más que por la fuerza, por el engaño!”  Que quede en claro entonces que los “Transitorios” ahora quieren ensuciar su propio espectáculo, para volver a engañar a la nación en su triste momento en que estos acechan para volver a tener el poder y dañar a la patria. (FHA).

 

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  Dr. Francisco Herrera Araúz es Director General de Ecuadorinmediato.com
 Ecuamex Agencia productora de contenidos editoriales para @ecuadorinmediato.com 2019 

 

  Fuente fotos:  Archivo Ecuadorinmediato

 



 

 

EL “SINDICATO DE PERDEDORES” QUIERE ENSUCIARLO TODO

Si algo quedó evidente esta semana en Ecuador fue la desesperación de la clase política, misma que fue provocada por la decisión del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social de revisar lo que había hecho y elegido JC. Trujillo. Todos los presuntos valores democráticos que habían adornado a la “Transición” se fueron por el caño, al punto de reflejarse ahora tal cual son: atrabiliarios y violentos, que usan y manipulan la judicialización de la política para ensuciarlo todo, bajo el temor de que no puedan controlar el futuro electoral próximo.

La clase política ecuatoriana se mueve y gira en torno a las próximas elecciones. Viven y le imponen su ritmo a la nación para saber y disponer ¿Quién será el elegido? Hacen todo lo posible por ser todos o cada uno de ellos y para lograrlo acude a cuanta treta impúdica sea con el fin de alcanzar la candidatura y si es posible el triunfo en las urnas. Con eso le tienen distraída a la comunidad, y por ese mismo motivo le envuelven en procesos tormentosos a fin de que entre todos luchen para defender “sus” intereses, entiéndase de ellos, y no les importa para nada la sociedad o la patria, solo están para eso y nada más.

 

Si alguien quiere cuestionar con certeza ¿Por qué se vive en Ecuador en un estado de zozobra permanente, con un escenario de manipulación legal constante y, en el cual todos gritan como si tuviesen la razón?, debe acudir a la historia reciente para responderse.

El siglo que vivimos tiene un antecedente nefasto. El año 1999 marcó la crisis más espantosa y cruenta que vivió Ecuador con el feriado bancario. A partir de ese mal sobrevinieron una serie de hechos que se acumulan a diario e influyen constantemente en nuestra situación de las dos décadas que hemos vivido hasta aquí. La gente desde esos días le culpa a la clase dirigente por ese mal momento; dirige de manera directa su acusación a la banca, los partidos como los socialcristianos, demócrata-populares, izquierda democrática, Roldosismo, MPD, socialistas, con los sindicatos y sus sindicalistas, así como también contra los  gremios empresariales. Es decir, todo lo que fue la cúpula dirigente de la nación.

 

A este grupo la sociedad les ha castigado electoralmente eligiendo a los de menos posibilidades como el caso de Lucio Gutiérrez (2003-2005) o Rafael Correa (2007-2017). Esos dos fueron los famosos “outsiders” que salieron en el momento menos oportuno para quienes se sienten desde siempre con derecho a gobernar la nación.  En las dos décadas estos triunfos electorales le han apartado del poder a estas élites y, muy especialmente en el caso del expresidente Correa, enfrentaron un proceso negativo en su contra porque no pudieron mandarlo y dominarlo, no pactaron ni consiguieron seguir controlando el poder político en la nación.

La élite político-empresarial, cuando ha perdido las elecciones ha envuelto a la nación en procesos tormentosos  de “cooptación del poder” para usar al grupo gobernante, para luego desecharlo terminando con la  democracia formal, con golpes de estado como contra el presidente Gutiérrez Borbúa (20 de abril de 2005). Es su modo de “usar y tirar” a quien ellos consideran descartables, causando la perniciosa inestabilidad que tiene que vivir Ecuador. Eso está pasando al momento, volver a aplicar la receta con Lenin Moreno (2017-2019), con la “Transición” que vivimos y que tantas penurias nos provoca.

La “Transición” es la unión de todos esos sectores de la élite político-empresarial perdedora en las dos últimas décadas. Por ello, luego de permitirle que se posesione en el cargo el presidente Moreno Garcés, se allegaron a él, lo cooptaron y generaron un proceso fabricado para volver a controlar a la nación, que es lo que actualmente vive Ecuador, con todos los malos ratos y malas artes que le han rodeado a dicha transitoriedad.

Como “Transitorios” debe entenderse, y quedan señalados para la historia,  a un grupo de políticos y partidos integrado por: Alianza PAIS (Morenismo); Socialcristianos, Roldosismo, Ruptura, CREO, Concertación, Democracia Si, Sociedad Patriótica, MPD, Unidad Popular, Socialista-Frente Amplio, Montecristi Vive, los expolíticos de Cauce Democrático, la cúpula empresarial y sus cámaras productivas, las centrales sindicales y su eterna dirigencia entre el FUT, Frente Popular; CUT y Parlamento Laboral, más los ecologistas y agrupaciones sociales menores. Todos ellos se unieron con un solo objetivo: destruir para siempre al “Correismo” y acabar con todo lo que signifique “Revolución Ciudadana” por el pánico electoral.

 

La “Transición” fue planificada para devolver el poder a este “sindicato de perdedores”, y en parte lo lograron “entrando por la ventana” en el gobierno del presidente Moreno Garcés. Forjaron una consulta ilegal e inconstitucional del 4 de febrero/2019, con un escándalo y griterío; llamaron a las urnas para que se consolide un grupo abusivo que se tome cuanta institución de control o de gobierno puedan y, convocaron a elegir un Consejo de Participación Ciudadana definitivo con el objeto de tener legitimado en los votos a quienes sean de los suyos, y que por ese lado también “se acabe con el Correismo”.

Pero, justo ese proceso ha significado un desastre para la nación. Estos 2 años del “morenismo transitorio” son: destrucción del estado de derecho, desinstitucionalización, retroceso en los derechos de la sociedad y, la imposición abusiva del modelo de élite económica en perjuicio de la mayoría, sumado a la ineptitud e incompetencia del equipo gobernante. Pero, a más de ello, los 14 meses de “Transición” quedan para la historia como un muestrario grotesco de los  atropellos del consejo transitorio de Trujillo y su grupo que hicieron todo con abuso, con violación a las leyes, con deshonra de las personas y, con resultados funestos al nombrar funcionarios cuestionados. Todo fue con falsificación de documentos, con exámenes amañados, con imposición de jueces de “a 14” o de una fiscal de “10/20”, con consejos de la judicatura peleones o los electorales ineptos. Todo fue irrespetable, impresentable, todo para beneficiar a los amigos de Trujillo, que no pudieron en las dos décadas estar en el ansiado poder porque sus méritos no les daban y sus capacidades tampoco. Este fue su momento.

 

Entonces, para colmo de males, llegan las elecciones de marzo/2019 y son las peores de los últimos tiempos, fraudulentas, llenas de fallas, con actuaciones discriminatorias, pero de ellas sale un ganador: el correismo, que pese a todas las trabas logra mantener viva la imagen de Rafael Correa, y con ello insurge un abultado grupo de perdedores, o sea todos los arriba señalados, que no entienden por qué han sido rechazados en las urnas al grado extremo de no lograr ni un mínimo margen de candidatos de sus filas, con excepción de los socialcristianos, los demás se arruman en escombreros de la política a los que les ha destinado el gran grueso de votantes ecuatorianos que niega a olvidar todas las que le han hecho desde el feriado bancario de 1999.

Es a partir de ese resultado electoral que logra elegirse a un grupo de ciudadanos para el CPCCS, y que se demuestra que lo que ellos querían es manipularlo todo y por los que el “sindicato de perdedores” entra en crisis con lo que se le corren las costuras de su democracia. No quieren aceptar que los “suyos” no hayan sido elegidos, y que todo el montaje para descorreizar el CPCCS se les haya escapado. No aceptan que todo lo que hicieron con un gobierno chantajeado se les acabe de un momento a otro por la “necedad”  de los votantes que no quieren seguir con el legado de Trujillo y sus abusos.

 

Ecuador ahora ve asombrado y molesto como los “Transitorios” proceden a actuar de forma contradictoria. Ve como llaman a dañar su propio proceso que fue convocado a exigencia de ellos mismos y se comportan como un grupo de gañanes que buscan “ensuciarlo todo”  porque la voluntad popular no está con ellos. Por eso, antes mismo del 24 de mayo, ya proclamaban el voto nulo y la desaparición del Consejo de Participación, porque no lo podían controlar y porque deben volver atrás cuando los congresos o asambleas eligieron de manera delictiva a los cargos pasados, como fruto de sus ententes y no de los actos ciudadanos.

Este grupo de eternos perdedores gritó a todo pulmón que su lucha contra la corrupción y por la transparencia del Consejo de Participación Ciudadana. Ahora, en forma arrogante y abusiva, la Corte Constitucional de “A 14” procede a “blindar”  lo hecho por Trujillo y postergar infinitamente al contralor auto-sentado Pablo Celi de la Torre. Pronto se olvidaron su discurso que proclamaba que todo el poder debe ser “fiscalizado” e impiden la fiscalización del transitorio. Como saben que todo lo actuado fue ilegal, ilegítimo y fraudulento, entonces se roban los archivos, dejan vacías las arcas del Consejo y tratan de esconder sus actos con disimulo o artimaña ¿De qué transparencia hablan? Si todo lo que han hecho este tiempo es impedir que se analice lo actuado.

 

Como ven que en el Consejo hay vocales, que para este sindicato son correistas, entonces optan por olvidarse que hay una voluntad popular en las urnas. Sin pudor político alguno proclaman la injerencia en otras funciones en esta, que es parte de la de Transparencia, y llaman a eliminar a los elegidos por el voto. ¿De qué respeto a la democracia hablan?, si se están comportando como lo que siempre han sido, como golpistas contumaces que cuando no pueden controlar a los gobernantes dan los golpes de estado de forma cínica y desvergonzada, para poner a sus títeres de turno que obedezcan a sus ansias.

Se fingen sorprendidos por el escándalo que provoca el sacerdote dominico José Carlos Tuárez, que al parecer se les “está yendo de las manos”. De las denuncias que ellos mismos van lanzando se tiene la impresión que este funcionario que era de los suyos, que fue una hechura de Balda y algunos otros rabiosos anticorreistas, hoy se comporta de distinta manera fuera de su control. Gritan su presencia en el CPCCS se dio con presumibles irregularidades en selección para la candidatura, de las cuales muchos ya lo sabían, ahora le sacan en momento oportuno como para chantajearlo y obligarle a que se pase a su lado.

 

Ojo, alerta, si es así, Tuárez resulta una bomba de tiempo que puede terminar con el poco prestigio que aún le queda al CPCCS, o por el contrario, corre el riesgo de volverse un nuevo “outsider” que les vuelva a arrebatar las elecciones como pasó en las ocasiones anteriores. El pánico ronda en las tiendas electorales del sindicato de perdedores  contra el cura y los vocales, y con sobrada razón porque su actuación es considerada funesta por la patria y lo pueden pagar caro en las temidas próximas elecciones. Entonces, deben acabar con su presumible propia creación antes de que les crezca el monstruo y le devore a ellos mismos.

La parte final de todo este espectáculo de traiciones y pérdidas políticas, es la danza de la desesperación que se evidenció esta semana con la lluvia de denuncias que se lanzó, no solo contra Tuárez, sino contra los tres vocales más que hacen la mayoría, Rosa Chala, Victoria Desintonio y Walter Gómez, para acabar con el Consejo y para poder poner a uno de los “suyos” ese si a la segura, como es David Rosero. El linchamiento judicial, ese que usa a la justicia falsificada de estos tiempos, se suma un protervo juicio político, a una intervención de la asamblea, a una indagación fiscal, y hasta un juicio de corte celestial con derecho canónigo incluido, todo un cargamontón indignante que la nación ve con asco y sospecha.

 

El país mientras tanto sigue de lejos, indiferente y sin mover un dedo ante este espectáculo vergonzoso. Como decía Simón Bolívar, al referirse a los colonizadores: “¡Si nos tienen sometidos es más que por la fuerza, por el engaño!”  Que quede en claro entonces que los “Transitorios” ahora quieren ensuciar su propio espectáculo, para volver a engañar a la nación en su triste momento en que estos acechan para volver a tener el poder y dañar a la patria. (FHA).

 

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